jueves, 19 de enero de 2012

¿Qué hay de bueno o de rescatable en la Biblia? (2º parte)

Bien, volviendo al tema inicial, ¿hay algo bueno, positivo y rescatable, que pueda extraerse de la Biblia?.
Depende de qué se esté buscando, y en qué parte del libro se lo busque. En la Biblia hay textos exclusivamente de interés histórico; otros de carácter poético, otros de contenido esotérico; párrafos completos de leyes de otras épocas, capítulos de consejos y proverbios.
En realidad, y desde mi punto de vista, a los fines de lo que debería ser un objetivo legítimamente religioso, de cualquier iglesia, solo el Nuevo Testamento, desde los Evangelios hasta el Apocalipsis, solo sería de inevitable y necesaria consideración.
Respecto del Antiguo Testamento, a mí particularmente me interesa el Génesis (desde un punto de vista simbólico, alegórico y esotérico), y unos pocos textos más. El resto me tiene por completo sin cuidado.
Y aún, tomando al Nuevo Testamento por válido, no dejan de interesarme los Evangelios Apócrifos, y cualquier otro libro, de la religión que sea, que puedan complementarse por analogía, para el único fin objetivo y religioso que para mí es objetivo y verdadero. A partir de creer que todos nosotros poseemos un alma y un espíritu, además de un cuerpo físico, lograr la integración plena y total, consciente y definitiva, con el Gran Uno, el cosmos, la eternidad, Dios, o como quieran llamarle.
No creo en el diablo, tampoco creo en un dios llamado Jehová, que está siempre malhumorado y castiga a sus criaturas, si no hacen lo que él dice.
Respecto del infierno, es el plano de realidad en el que vivimos; es decir, ya estamos todos metidos de cabeza en el infierno (que tiene sus partes bonitas, por cierto).
En cuanto a los Evangelios y la historia de Jesús, no me interesa el punto de vista histórico o historicista, sobre si alguien puede nacer de una mujer virgen (podemos tratar acerca de la naturaleza del milagro en otro artículo), ni sobre si murió o no murió realmente en la cruz (hay un Evangelio Apócrifo que dice todo lo contrario, que se salvó de la cruz, se fue a otro sitio, se casó, tuvo hijos, y murió a los 54 años, de muerte natural), pero ya digo, nada de eso me interesa.
Me interesa, sí, lo que Jesús dice, sea un personaje real o completamente ficticio, un símbolo, una alegoría.
Cuando Jesús dice: “Yo soy el camino”, nos está diciendo que él tiene la manera de hacernos lograr llegar a esa integración con la totalidad, el cosmos y la eternidad (léase, el Amor Supremo), de lo que me refería más arriba.
No estoy tratando de convencer a nadie de nada, solo explico mi manera de ver las cosas, las que pueden considerar razonables o un completo disparate; ustedes deciden.
Jesús habla en parábolas (cuenta cuentos, dice fábulas), “porque viendo no ven, y oyendo no oyen”, nos dice. Lo que quiere decir, es que aún viendo y oyendo, no tenemos predisposición natural por comprender y aceptar, no por lo menos cuando se nos habla de manera literal y directa, y sí nos es mucho más fácil entender cuando se nos ofrecen ejemplos. Eso son las parábolas, los cuentos de Jesús, ejemplos (y es la misma manera de enseñar de sufíes y derviches).
Acerca de la interpretación y significado de esas parábolas, les recomiendo leer el libro El Nuevo Hombre, de Maurice Nicoll.
Luego, mi visión cosmogónica acerca de todo lo que digo en todo lo concerniente a la religión, se completa en estos otros artículos que he escrito:

¿Qué es el esoterismo religioso?
Acerca de las diferencias entre Platón y Aristóteles
De lo dionisiaco y lo apolíneo
Sobre lo bello y lo siniestro
El círculo con centro en todas partes y borde en ninguno
El todo es más que la suma de sus partes


Si leen todos estos artículos, creo que tendrán una visión bastante completa de lo que es mi posición respecto de Dios, el cristianismo, la Biblia y la iglesia; de la cosmogonía que logré armarme.
Esta iglesia católica que todos conocemos, de la que todos sabemos, desde sus inicios, no es la que Jesús ordenó a Pedro construyera.
Y no sé si el que hizo la cagada fue inicialmente Pedro, o si luego se fue cagando de a poco, cuando éste murió. No lo sé ni me interesa. Lo cierto es que esta religión católica no sirve para nada, y en eso estoy de acuerdo con todos los ateos.
La mejor definición acerca de qué es el amor, la encontré en la Biblia. Permítanme que se las transcriba, es del Nuevo Testamento.

“Si yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, y me faltara el Amor, no sería más que bronce que resuena y campana que toca.
Si yo tuviera el don de profecías, conociendo las cosas secretas con toda clase de conocimientos, y tuviera fe como para trasladar los montes, pero me faltara el amor, nada soy.
Si reparto todo lo que poseo a los pobres y si entrego hasta mi propio cuerpo, pero no por amor, si no para recibir alabanzas, de nada me sirve.
El amor es paciente, servicial y sin envidias. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor disculpa todo; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.
El amor nunca pasará. Pasarán las profecías, callarán las lenguas y se perderá el conocimiento. Porque el conocimiento, igual que las profecías, no son cosas acabadas. Y cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño; pero, cuando ya fui un hombre, dejé atrás las cosas del niño.
Del mismo modo, al presente, vemos como en un mal espejo y en forma confusa, pero entonces será cara a cara. Ahora solo conozco en parte, pero entonces lo conoceré a él, como él me conoce a mí.

Ahora tenemos la fe, la esperanzas y el amor, pero el mayor de los tres es el amor”1 Corintios 13: 1-13

¿Les parece que algo así podría haber sido escrito por un Papa?.