viernes, 25 de noviembre de 2011

Sonidos extraños, la historia del sintetizador


El surgimiento del sintetizador supuso una revolución en el género del rock, dando nacimiento al pop y a la música electrónica.


Dice la leyenda que el primer efecto de sonido creado en un estudio de grabación nació de un técnico de Elvis Presley, quien habría puesto una cabeza de fósforo o cerillo entre las pastillas de micrófono de una guitarra eléctrica, procurando un sonido “diferente”.
A mediados de los ’60, un amigo de Simeon Coxe, líder de la banda Silver Apples, se puso a jugar con osciladores conectados a su tocadiscos. De esa etapa, el mismo Coxe recuerda: “Yo no tenía ningún bagaje de música electrónica “seria”, solo era un rockero que tenía un amigo que se divertía tocando un oscilador, mientras escuchaba música clásica. Un día, cuando no me miraba, empecé a improvisar con un disco de los Stones, y me quedé clavado”.
Cox terminó por comprarle a aquel amigo su oscilador, para conectarlo a los amplificadores de guitarra de su banda. Los aullidos que Coxe le arrancaba a su oscilador fascinaron a su público, pero sus compañeros de banda lo odiaban por lo mismo, por lo que el grupo terminó por desarmarse, quedando solo Coxe y el baterista. De ahí es en realidad que nacen los Silver Apples (extraído el nombre de un verso de Yeats), en el corazón del Greewinch Village.

 

Antecedentes del sintetizador: la música concreta

 

La música concreta es un tipo de organización del sonido que se origina en las experiencias del compositor Pierre Schaeffer, en los estudios de grabación de la radiodifusión francesa, en 1948. Consistía en grabar o generar en cinta magnetofónica sonidos musicales, no musicales y ruidos concretos, tales como golpes, gritos, ruido de motores, canto de pájaros o mugidos, a los que se le llama objetos sonoros. Estas grabaciones son seleccionadas, manipuladas electrónicamente con filtros, reverberación, delay o eco, entre otras técnicas, y finalmente combinadas, pegando trozos de cinta magnetofónica, formando una especie de montaje sonoro-musical. El compositor trabaja sólo con sonido grabado y la obra final sólo existe como una grabación en cinta. Luego se reproduce por medios electroacústicos, tales como reproductores de cinta, amplificador y altavoces. Los Beatles usaron esta técnica en temas como Strawberry Fields o Revolution nº 9.

 

El Theremin, el predecesor del Simeon

 

Ya en Inglaterra Paul Tanner usaba un aparato llamado Electro-Theremin, y que Delia Derbyshire aplicaría a la banda de sonido de la serie de TV, Dr. Who (el sonido Theremin es el de ese silbido ululante y poco manipulable, que se escucha en las bandas de sonido de todas las películas de ciencia ficción y de terror inglesas, de los años ’60). Mientras tanto Coxe perfeccionaba en Estados Unidos su propia máquina, a la que puso el nombre de Simeon.
La máquina era un mastodonte formada por nueve osciladores, una unidad de eco, dos controles de tono, un pedal wah-wah (aquel que hiciera famoso Jimmi Hendrix), una radio, tres amplificadores y numerosos conmutadores para pies y manos. Los osciladores se podían afinar en cualquier tono. El Simeon era una maraña de cables y componentes, y desmontarlo para salir de gira era una verdadera tortura.

 

Los experimentos musicales de Byrd

 

Por el mismo tiempo, Joseph Byrd, compositor, académico, etnomusicólogo y líder de la banda USA, experimenta con música concreta y manipulación de cintas magnetofónicas. Armó entonces un equipo, al que nombró Durrett Electronic Music Sinthesizer, compuesto por cuatro moduladores de onda de sonido, conectados unos con otros (cuatro alarmas anti-robo), a los que aplicó un delay de cinta diseñado por Tom Oberheim (más tarde, creador de los sintetizadores que llevan su nombre).

 

La industrialización del Moog

 

Los casos anteriores son ejemplo a lo que refiere a “inventos caseros”, pero, a las puertas de algo ideológico como iba a ser la “psicodelia”, los músicos profesionales, tales como los Beatles o Pink Floyd, requerían la creación de algún artefacto de uso simple, y lo más parecido a tocar un instrumento musical, siendo que el Theremin o cualquiera de los antes mencionados nada tenían de eso, eran nada más que máquinas, sin ninguna posibilidad de ejecutarse como instrumentos musicales.
Fue entonces que Robert Moog se puso a experimentar con un teclado de piano eléctrico, al que añadió osciladores y dispositivos como los antes descritos, creando así el ya famoso sintetizador Moog, que utilizaran las bandas antes mencionadas, pero más acentuadamente bandas que surgirían luego, como Genesis y Yes.

 

La digitalización del sonido y la música por computadora

 

En la actualidad existen cientos de plugins (dispositivos añadidos a plataformas de software para la creación de música), que hacen el trabajo de aquellos pesados aparatos analógicos electrónicos.
Hoy es común en un concierto ver al tecladista de una banda con una notebook instalada al lado de su instrumento. Actualmente, los teclados suelen ser “pasivos”, apenas comandos, y toda la música y sus efectos salen de programas de computadora.
Se trata de la acentuada evolución, de algo que nació de alguien que en un principio se puso a jugar con pedazos de cintas de sonido.