domingo, 27 de noviembre de 2011

'Ol' Blues Eyes is Back', de Frank Sinatra


"Han vuelto los viejos ojos azules" es sin dudas uno de los discos más singulares de Frank Sinatra, que incluso podrá ser del gusto de los más jóvenes.


En discografías tan amplias y de la época de artistas como Frank Sinatra, a veces se hace difícil deducir en la actualidad cuáles en la colección son los discos originales, y cuáles las compilaciones, tanto más cuanto que el “arte de tapa” no se diferencian en mucho, unos de otros.
En aquellos tiempos los artistas no parecían tener mayor participación en la concepción de los diseños de cubierta de los discos, siendo esto seguramente mayormente decidido por las productoras, siguiendo criterios de marketing, y las tapas terminaban por no distinguirse demasiado unas de otras, presentando casi siempre retratos de rostros sonrientes, en semiperfil derecho o izquierdo, o mostrando un extraño gesto de asombro, la mirada del artista perdida en la distancia.
Así a veces se vuelve difícil, al estudiar la trayectoria de un cantante, como en este caso, sobre las particularidades de uno u otro disco, cuántos fueron grabados en cantidad total, cuáles se tratan de originales o de recopilaciones.

 

 “Ol’ Blues Eyes is Back” (Han vuelto los viejos ojos azules)

 

Para quien desee armarse una discoteca variada y ecléctica, este sin dudas es el disco indicado de Frank Sinatra para tener, el que dará ganas de escucharlo en muchas ocasiones.
Fue publicado en octubre de 1973, por la editora Reprise Record, y producido por Don Costa, quien se encargara de la etapa más madura del cantante, quizá la parte más interesante de su carrera.
Lejos habían quedado los años de colaboración con Nelson Riddle o Quincy Jones. Se dice que Sinatra se decidió a grabar este disco, luego de haber registrado otro completo, el que desechara por hallarlo finalmente fuera de su agrado.
La cubierta del disco presenta al cantante en una fotografía color sepia, sentado a una mesa de grabación de sonidos, sonriendo distendido a alguien que se encuentra seguramente cerca; ya no es la pose artificial de sus anteriores discos.

 

Singularidades de estas canciones de Frank Sinatra

 

Alejado aquí del jazz y de la búsqueda de imponer “hits” comerciales, este disco presenta un puñado de canciones melancólicas, nostálgicas, algunas baladas, levemente “abluesadas”, en su tono general.
Arregladas por Gordon Jenkins y Don Costa, las orquestaciones presentan mayor prominencia de cuerdas que de vientos, alguna canción se basa mayormente asentada sobre el suave rasgueo de una guitarra acústica, y el uso melódico del piano se recorta en todo el disco.
Sobresalen las canciones de Joe Raposo, de quien se puedan tal vez recordar sus composiciones para la serie infantil de TV Sesame Street (Plaza Sésamo).

 

Lista de canciones y sus autores

 

  1. "You Will Be My Music" (Joe Raposo)
  2. "You're So Right (For What's Wrong in My Life)" (Victoria Pike, Teddy Randazzo, Roger Joyce)
  3. "Winners" (Raposo)
  4. "Nobody Wins" (Kris Kristofferson)
  5. "Send in the Clowns" (Stephen Sondheim)
  6. "Dream Away" (John Williams, Paul Williams)
  7. "Let Me Try Again" ("Laisse Moi le Temps") (Paul Anka, Sammy Cahn, Michel Jourdon)
  8. "There Used to Be a Ballpark" (Raposo)
  9. "Noah" (Raposo)

 

Un disco intenso

 

El disco mantiene un equilibrio reposado en sus 35:54 minutos de duración, y progresivamente va ganando en una intensidad que ya descolla en las últimas cuatro canciones, otra vez progresivamente, alcanzando el pico del clímax con el góspel Noah, acompañado por un coro de cantantes negras en un arreglo de voces realmente exquisito. Lamentablemente la ficha técnica del álbum es bastante escueta, y no sabemos los nombres de las dueñas de esas voces, ni de los músicos que acompañan todo el disco.
Todo el conjunto de canciones es de una delicadeza en arreglos sorprendente, donde se destacan las líneas de cello, las guitarras acústicas en Dream Away, y otra vez, las canciones de Joe Raposo.
Finalmente, este disco resulta una buena experiencia, para conocer a un Frank Sinatra más reposado y más maduro, alejado de la impronta clásica de sus “hits”, tales como New York, New York o My Way.
Los más jóvenes, que quisieran tal vez tener algo más personal de este artista único, no deberían de perderse escuchar este disco.