sábado, 26 de noviembre de 2011

"New Age": las falsas esperanzas de la Nueva Era


¿Existe la "new age" como corriente de pensamiento, o solo se trata de una estrategia de ventas?


¿Qué es la new age?, ¿una corriente de pensamiento?, ¿una filosofía?, ¿una actitud frente a la vida?, ¿una moda?, ¿una estrategia de marketing?.
Quizás sea todo eso a la vez, algo más, o absolutamente nada, un híbrido. Los orígenes de la new age (en español, “nueva era”) parecen remontarse a las épocas de proclamas hippies de los años ’60, del tipo “deja que entre el sol” (estribillo de la canción principal de la ópera Hair), que postulaba el inminente advenimiento de la portentosa e indiferenciada “Era de Acuario”, que nadie sabía muy bien cuándo iba a comenzar, pero que prometía una humanidad mansa como eloís (la sociedad del futuro de La Máquina del Tiempo, de H. G. Wells, que no servía para mucho más que como alimento de los embrutecidos morlocs).


Esoterismo, misticismo, ciencias ocultas, y ahora, New Age


Antes de la época mencionada, habían grupos de estudiosos, pensadores, filósofos quizás, que se autodenominaban o bien esotéricos, o bien místicos o bien ocultistas.
Sus diferencias radicaban en intencionalidades, especulaciones y consideraciones a hacer, acerca de un objetivo común: la superación del hombre ordinario, precisamente, de la problemática de la vida ordinaria, para adentrarlo en una realidad mucho más compleja y trascendente, donde él era parte activa de un plan divino o natural, pero cosmológico; donde él entraba en contacto con la eternidad, y se volvía ser trascendente.
Otro punto en común entre esotéricos, místicos y ocultistas era acerca de la enorme dificultad que sus propias empresas asumían.
Estas tres corrientes tradicionales fueron fundacionales. A partir de los grupos e individuos que les dieron vida, se puede recorrer sus historias (que han dado lugar a tanta novelería de misterio); se puede saber que siempre trabajaron sobre las ideas y trabajos de sus antecesores, en forma de tratados, oráculos, ritos, etc.


Recursos new age convertidos en nuevas disciplinas


En cambio la new age aparece en escena de manera subliminal y solapada, de manera muy parecida a como las estrategias de venta terminan por imponerse en nuestras sociedades. Toma como plataforma de lanzamiento a las otras tres disciplinas antes mencionadas, y las redimensiona, descartando lo que no le sirve y ampliándose en un merchandising que va desde nuevas pretendidas disciplinas como la “angeología”, la “cienciología”, una especie de “neo-espiritismo”, que va también desde el contacto con seres superiores o extraterrestres, todo lo anterior dicho en este párrafo a la vez, hasta la aparición de centenares de nuevos mazos de tarot, y toda clase de nuevos oráculos, santos y velas.
También toma elementos de la tradición, como la “Ley de Atracción”, o el “Eneagrama”, para hacer disciplinas de aspectos que antes no eran más que simples recursos, algo similar como lo que ocurrió en la música con el “rap”, que de lo que era un simple recurso percusivo nació un género.


La globalización, la muerte de las ideologías y la new age


Con buen tino nos decían nuestros mayores que era muestra de mala educación discutir públicamente de política y de religión.
En realidad, religión, arte o deportes. El problema es que el espíritu de la política está en todas las discusiones. Todas las discusiones son políticas, se trate del tema que se trate. Toda opinión es política y toda exhibición de un pensamiento, toda publicidad de algo, también lo es.
La definición clásica de “política” siempre es “ejercicio del poder”; de ahí lo de la mala educación.
En el inicio de los años ’90, con la caída de la Unión Soviética y del muro de Berlín, y con la popularización de Internet, hubo una ilusión de “muerte de las fronteras”, de humanidad congregada en un solo rebaño (la universalidad prometida por la Era de Acuario), que motivó la proclamación de la muerte de las ideologías y la instauración de la globalización.
No fue una globalización cooperativista sino capitalista, claro, como no podía ser de otro modo, dada la muerte de las ideologías.


Ideología new age


Porque la definición primaria de “ideología” es el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona; es decir, “ideología” es el estudio del conjunto de ideas de esa persona o grupo; es el estudio de su sistema de ideas y creencias, de su estructura, de las motivaciones y necesidades de una sociedad o una persona. Sin ideología, un hombre es poco más que un autómata, un desconcierto de ideas sin ilación alguna, de intenciones sin relación alguna; sin ideología el individuo es poco más o menos que un psicótico.
En esta realidad la new age cobra un nuevo auge, con mayor fuerza, desde Internet y los demás medios masivos de difusión, aplicándose a contextos más o menos astrológicos, más o menos esotéricos, más o menos místicos, o a disciplinas tales como el yoga, las medicinas alternativas, gimnasias, artes marciales, autoayuda y nuevas religiones.
La principal premisa de la new age pareciera ser hacer entender al individuo que nació para ser feliz y tener éxito en la vida (sin que jamás se llegue a definir del todo bien en qué consiste el concepto de “tener éxito en la vida”); se hace sin embargo una sobrevaloración de la inteligencia por sobre la emoción (“para tener éxito en la vida hay que ser inteligente”), y si la persona no lo ve así y se siente infeliz o deprimido, entonces es que no es inteligente, está equivocado, y debe hacer algo por remediarlo.
No importa que se trate de un haitiano en medio del último terremoto, un indigente, alguien que padece una enfermedad terminal o perdió un ser querido en un accidente; la new age postula que el hombre nació para ser feliz (sin que tampoco se defina jamás en qué consiste la “felicidad”).
Lo que la new age alienta, en definitiva, es la exaltación de la realidad descrita por Aldous Huxley, en su libro Un Mundo Feliz.