martes, 29 de noviembre de 2011

'Los Encuadramientos del Sol, la Luna y los Ángulos', de Volguine


El libro de Alexandre Volguine constituye sin duda alguna el aporte más novedoso a la Astrología, en el siglo XX.


Este libro, traducido al español y prologado por el eminente astrólogo Boris Cristoff, es en realidad una recopilación de las investigaciones realizadas por Volguine, entre 1955 y 1971, hasta su período de enfermedad terminal y de agonía, razón por la cual no pudo ver su libro publicado, ni siquiera pudo prologarlo ni dale forma final y definitiva.
En él sin embargo se detalla las significaciones astrológicas de su descubrimiento acerca de lo que de ello proporcionan las ubicaciones del Sol, la Luna, Ascendente y Medio Cielo, entre cada par de planetas (incluidos los mismos), independientemente de la posición zodiacal en la que se hallan, lo que refiere así, como lo expresa Cristoff, a una interpretación simbólica, alejándose de aquellos astrólogos que “influenciados por el cartesianismo, encaran la astrología con la minucia numérica, despreciando justamente lo que mejor aporta de sí nuestra disciplina, esto es, las cualidades inmanentes de los seres, las cosas, las situaciones, las épocas, etc., encontrarán aquí una vía de escape netamente simbolista, en que no importando la cantidad de grados en que puedan estar separados los planetas, pueden de todos modos inferir una interpretación de valor humano, tan buena o mejor que cualquier otra técnica astral” (cita a Cristoff).
Siempre, para cada encuadramiento, solo se toman los vecinos directos y más cercanos a cada elemento; jamás de a pares, los que van continuándose a la distancia.

 

Significado interpretativo de los encuadramientos

 

Según Volguine, esta teoría funciona porque el planeta central en las posiciones sirve de “mediador” entre las influencias respectivas del otro par de planetas, que le son más próximos, por atrás y por delante, en la dirección zodiacal, que es contraria a la de las agujas del reloj; una cuestión, según él, a la que ya atendían caldeos y egipcios.
En una nota introductoria a los encuadramientos del Sol, Volguine inicia un recuento de los aspectos astrológicos utilizados por el común de los astrólogos en su trabajo: Posiciones planetarias en signos y casas, aspectos y regencias; polaridades solares y lunares, decanatos, navamsas y grados zodiacales (heráldicas), así como constelaciones, estrellas fijas y casas y moradas lunares.
Por caso, el autor dice que suele descuidarse el factor del orden de los planetas en el mapa, añadiendo que, por ejemplo, en los mapas marcados por la sucesión de Marte, Luna y Urano (planetas considerados arbitrariamente) sea cual fuere la distancia entre sí presentan cierto “aire de parentesco indiscutible”, en sus propias palabras, aunque esto contradiga lo anunciado por el mismo Volguine, en su otro libro, La Técnica de las Revoluciones Solares, respecto al problema de la estadística en la astrología.
Se presentan 36 configuraciones fundamentales, para cada caso, Sol, Luna, Ascendente y Medio Cielo, si bien, por ejemplo, la configuración Mercurio-Sol-Marte presentará algunas características diferentes a la inversa, Marte-Sol-Mercurio. Estas separaciones, también, serán consideradas independientemente del aspecto de conjunción que cualquier par o más de planetas puedan formar, aunque no se dice nada en el extrañísimo caso de una conjunción completamente partil que pudiera ocurrir (dos planetas al mismo grado, minuto y segundo).
La diversidad de posibilidades en cuanto a encuadramientos es más numerosa de lo que puede parecer a simple vista, en un primer acercamiento al tema, siendo que en un solo trimestre pueden llegar a ocurrir veinte configuraciones diferentes (respecto del Sol, el Ascendente y el Medio Cielo, más en relación con la Luna), las cuales algunas no duran más que algunas horas, siendo la más larga de 17 días.
Incluso, este es un método que demuestra que los planetas guardan relación entre sí, aún cuando no exista aspecto entre ellos, una cuestión largamente sospechada por muchos astrólogos. El plan de Volguine era llegar a individualizar cada uno de los encuadramientos, por cada uno de los planetas, aún cuando fueran de importancia secundaría respecto a los del Sol, la Luna y los ángulos (Ascendente y Medio Cielo).

 

Algunas significaciones esquemáticas de los encuadramientos del Sol

 

  • Luna-Sol-Mercurio: Conflicto entre la vida privada y la actividad
  • Luna-Sol-Venus: Éxito por ayudas externas.
  • Luna-Sol-Marte: Sensibilidad y humor inestables
  • Luna-Sol-Júpiter: Excesos.
  • Luna-Sol-Saturno: Introversión, esfuerzo sostenido
  • Luna-Sol-Urano: Aspiraciones a lo novedoso
  • Luna-Sol-Neptuno: Inconsciencia, intuición
  • Luna-Sol-Plutón: Tenacidad.
  • Mercurio-Sol-Venus: Facilidad para la comunicación
Así se prosigue con todas las combinaciones ordenadas y posibles entre todos los planetas, para Sol, Luna y ángulos, al menos, y sin perder de vista el que orden inverso de cada una presentará matices diferentes. El planeta encuadrado “va” de un planeta a otro, perdiendo influencia del que le precede y ganando de la del que le sigue, siempre en el sentido de las agujas del reloj, en el zodiaco.
Desde ya que el libro presenta significaciones aún mucho más completas.
Como dice Volguine, “todas las reglas y las prácticas astrológicas se dividen en esenciales y accesorias, principales y secundarias, obligatorias y facultativas, indispensables y de utilidad relativa”; esta de seguro no estará nunca entre las primeras, sin embargo de sus análisis puede desprenderse la base de lo que será luego una interpretación convencional, mucho más sólida y definida.