domingo, 27 de noviembre de 2011

Lilith o la Luna Negra


Todo acerca de un objeto de la astrología muy poco conocido; Lilith o la Luna Negra, la "Señora de la Libido".


Desde la más legendaria tradición asiria y babilónica, los astrólogos han considerado un elemento de su materia, denominado Lilith o Luna Negra, tratándosele inclusive como a un planeta más.
Lilith no es un planeta, sino un punto sensible que se puede identificar mediante determinados cálculos, de modo análogo a como lo son los nodos lunares. Para fijar su posición en el horóscopo se contempla la órbita elíptica de la Luna alrededor de la Tierra y el eje que forman los dos puntos más lejanos de la Tierra en esa elipse. Lilith se encuentra en el eje en aquel punto que está a la misma distancia de la Tierra y del centro de la elipse. Lilith tarda unos nueve años para dar una vuelta completa a los doce signos.
A partir de esto es que se puede saber la posición zodiacal de este elemento, para cualquier día del año. De hecho las efemérides planetarias más completas la incluyen, y es un elemento que utilizan la mayoría de los astrólogos modernos.

 

El mito de Lilith

 

El mito que le concierne – como a cualquier otro astro le reviste uno, de completa importancia para el estudio de la astrología – remite a la leyenda judeo-cristiana de la primera mujer creada por Dios, Lilith, compañera de Adán antes que Eva, de origen idéntico al de él, que hubiera abandonado el Paraíso por rebeldía, al considerar que la posición sexual considerada como “normal” (la del hombre sobre la mujer) era símbolo de sometimiento por parte de aquel hacia ella.

 

El significado astrológico de Lilith, o Luna Negra

 

Su signo taquigráfico representativo es el de una media luna pintada de negro, con una cruz dibujada por debajo, al modo de los signos de Mercurio o Venus, por ejemplo.
Lilith simboliza a la libido en la naturaleza humana, en su sentido ulterior, que va más allá de la cuestión sexual-genital (aunque también la abarca); del mismo modo que el erotismo más ulterior seguro también trasciende lo meramente sexual-genital.
En el libro “Breviario de la Luna Negra”, de Núria Moltó, Bárbara Langa y Frederic Suau, se dice: “Es importante reconocer la cotidianeidad de la Luna Negra porque en ella es donde reside parte de su mala fama. En el sector (de la carta natal) donde se manifiesta la Luna Negra existe una fuerza de desinhibición que choca directamente con las convenciones educacionales; podríamos decir que ‘las personas bien educadas según las convenciones sociales de la época no tienen Luna Negra’. El carácter lunar de la Luna Negra hace que su manifestación sea muy clara en la infancia. Es en esa esta edad cuando la educación convencional intenta reprimir los impulsos de desinhibición cotidianos”.
Lilith representa una fuerza instintiva primal, completamente salvaje e inconsciente, que es capaz de las mayores creaciones o destrucciones.
En aspecto con los demás planetas, desde ya que resaltará, multiplicará, refinará o bien bloqueará, reprimirá, inhibirá la carga sexual del individuo, pero también puede bloquearlo en cualquier otro aspecto, o ser una fuente de energía creativa sumamente poderosa.

 

¿Es Lilith el regente de Tauro?; la cuestión de las doble regencias

 

En la antigüedad, por tener doce signos zodiacales y apenas siete planetas para cubrir sus regencias (no se conocían más planetas hasta donde daba la observación directa, hasta Saturno) se recurría a la consideración de regencias dobles para cubrir la totalidad de dichos signos. Así, por ejemplo, Mercurio regía a Géminis y Virgo, Venus a Tauro y Libra, Marte a Aries y Escorpio, etc.
Se daba la cualidad de “diurna” y “nocturna” a cada influencia, siendo la “diurna” la que el planeta otorgaba a su signo de regencia natural (Mercurio a Géminis, Venus a Libra, Marte a Aries, etc.).
El descubrimiento de nuevos planetas desde 1836 (Urano) a 1977 (Quirón), brindó la posibilidad a los astrólogos de deslindar aquellas dobles regencias en regencias simples, y, claro, naturales. Sin embargo, todavía no se halló el elemento que pudiera suplantar a Venus, en su regencia nocturna sobre Tauro, el que sería así entonces regente natural de este signo.
En este punto se dividen los criterios entre los astrólogos, los hay quienes siguen la tradición de considerar la doble regencia de Venus, sobre Libra y Tauro, y están quienes se aventuran a considerar a Lilith regente natural de Tauro, aunque no se trate de un planeta en sí mismo.

 

¿Tiene la Tierra una segunda Luna?

 

Una teoría dice que la luna terrestre, en su origen, no es más que un desprendimiento de la misma Tierra, debido a la colisión de un cometa contra el planeta, que se puso a orbitar alrededor de este, transformándose así en su satélite, y que es probable la existencia así de un segundo fragmento, que corriera la misma suerte, y que fuera muy difícil por su pequeño tamaño de descubrir y observar.
Georgi Gurdjieff, en su libro Relatos de Belcebú a su Nieto, suscribe a esta teoría, cuando dice: “Existe todavía, querido nieto, otro planeta sumamente pequeño, conocido por el nombre de Luna en aquel sistema solar”.
“La Luna de que antes te hablé no es sino una parte de este planeta Tierra, el cual debe mantener constantemente, en la actualidad, la existencia de la Luna”.
“De esos dos fragmentos, el mayor llevaba el nombre de «Londerperzo» y el menor «Anulios», y así los llamaron en un primer momento los seres tricerebrados ordinarios que nacieron y vivieron más tarde en ese planeta; pero los seres que a éstos sucedieron, tiempo después, les dieron otros nombres diferentes en épocas diversas y en los tiempos más recientes el fragmento mayor llevaba el nombre de Luna, en tanto que el nombre del menor cayó gradualmente en el olvido”.
Justamente, Moltó y sus co-autores del libro antes mencionado, mencionan que Lilith antiguamente era llamada “la Olvidada”.
Cabe entonces preguntarse si Lilith no es realmente un astro, aquel “Anulios”, del que habla Gurdjieff, algo que encajaría muy bien en el desarrollo de la relación entre la astrología y la alquimia, pero que ya es motivo para otro artículo.