martes, 29 de noviembre de 2011

'La Técnica de las Revoluciones Solares', de Alexandre Volguine


Aunque ya un poco anticuado, se trata de un libro de lectura obligatoria acerca de la confección del horóscopo personal, para el estudiante de Astrología.


Con tres ediciones corregidas y aumentadas, la primera con prólogo del autor, de 1938, sumándose uno más, de 1970, del traductor al español, Boris Cristoff (eminente astrólogo, aunque, hay que decir, en el manejo de traslación de lenguajes, bastante pobre), en su momento este libro vino a llenar un hueco determinante en la literatura astrológica, el del tema de las revoluciones solares, u horóscopos personales, por lo que hasta el día de hoy este libro resulta de suma utilidad, como manual introductorio, al menos, de este aspecto de la materia.
“La Astrología presenta una tal variedad de sistemas y métodos – la mayor parte válidos – que es inevitable que ciertas épocas dejen de usar – y aún olviden – algunos procedimientos, aún de importancia capital, que ofrecen fácilmente sus comprobaciones”, dice Volguine en uno de los prólogos. Es notable, cuando este autor presentó los primeros esbozos de sus investigaciones acerca de esta técnica, el enorme rechazo que tuvo de parte de sus colegas de entonces.
“El olvido de las Revoluciones Solares, como del Horóscopo progresado en Francia, es un ejemplo nítido de la pérdida momentánea de una práctica tradicional, a pesar de que Nostradamus las menciona en sus cartas, como todos los grandes astrólogos que han dejado tratados completos”, se cita de la misma fuente.

 

Sobre el cálculo de las revoluciones solares

 

El libro se inicia con un capítulo completo, referido a la explicación detallada, paso a paso, de la realización de revoluciones solares, con múltiples casos de ejemplo.
Por primera vez, también, Volguine establece acerca de la importancia radical del lugar donde se efectuará el aniversario, en vez de la ciudad de nacimiento, lo que dará lugar a un nuevo aspecto del oficio, cuando el astrólogo se pone a buscar el mejor sitio para que una persona vaya allí a cumplir años.
Volguine también insiste en que en la antigüedad había una cierta cantidad de material de conocimientos, perdida en la actualidad, dada la razón de que los antiguos no habrían hallado necesidad de formularla por escrito, aún ante la falta de tradición oral, al menos respecto de estos temas.
El autor detalla que, todavía, en el caso de una persona nacida en un crucero, debería hacerse la carta natal solo acerca del país en cuyas aguas jurisdiccionales la embarcación se encuentra, sin importar aquel al que esta pertenece; lo que no se clarifica de ningún modo es acerca de la longitud entonces a emplear.

 

La orientación de la carta anual con relación a la carta natal

 

Este tema es básicamente importante, el de la superposición de las casas anuales a las natales, toda vez que dan una visión general del año por venir, o de estudio. Está claro que ambos Ascendentes, anual y natal, en cuadratura u oposición, anuncian un mal año, o problemático, mientras que en sextil y trígono denotará un período benéfico o cómodo. La coincidencia entre ambos Ascendentes y cúspides de casas, no hacen más que resaltar las características anunciadas en la carta natal, por lo menos en cuanto a tendencias básicas; las configuraciones propias del mapa anual indicarán el modo y las circunstancias en que esto tendrá lugar.
Así, los capítulos siguientes del libro se hallan dedicados al análisis del Ascendente, Medio Cielo y demás casas anuales, superpuestas a las natales.
Un capítulo aparte es sobre el Ascendente anual en los diferentes signos. Muchas veces las personas, al consultar libros de tipos astrológicos, en cuanto a signos, no se reconocen del todo en lo que se dice acerca de su signo solar respectivo, lo que puede conducir al escepticismo respecto de la materia entera.
Pero esto es porque también se combinan, no solo las características del signo Ascendente de nacimiento, sino también el del Ascendente anual en curso; desde ya que esta combinación no se da tampoco desordenadamente. El Sol y el signo en que cae siempre representan y remiten a la esencia de la persona; el Ascendente natal a su personalidad, y el anual a una modalidad de esta, eventual y secundaria.

 

Los planetas en las casas

 

Otro capítulo es el de la distribución de los planetas en la carta anual, respecto de las casas anuales, que según Volguine deben ser juzgados:
  1. De acuerdo a su valor en el signo zodiacal
  2. De acuerdo a la casa anual que ocupan
  3. De acuerdo a sus relaciones mutuas
  4. De acuerdo a las casas que gobiernan
Lo que debería agregarse que, todo lo mismo, respecto de la carta natal; es decir, un Sol de revolución en cuadratura al Sol natal nos habla de un problema profundo en la psicología de la persona, que se desatará durante el año en cuestión. Es solo un ejemplo, jamás deben tomarse configuraciones aisladas, para ninguna interpretación seria.

 

Los aspectos astrológicos

 

Otro capítulo refiere exclusivamente a las relaciones entre planetas, solo respecto de la carta anual, pero que uno debe saber interpretar también en relación con los planetas natales. También Volguine únicamente da cuenta del caso de las conjunciones, a modo de ejemplo.
Es de destacar en revoluciones solares el rol importante jugado por la Luna, que por ser el elemento más rápido entre todos en su dinámica (da un giro completo del zodiaco en tan solo un mes) se vuelve “dispositora” de las configuraciones planteadas en el mapa; es decir, es la que da lugar, a su paso, que los eventos previstos sucedan, mayormente cuando por tránsito forma una conjunción con la configuración dada, o con una de sus partes sensibles.

 

Capítulos finales

 

El libro se completa con lecciones acerca de cómo determinar sucesos a ocurrir; explicación de los tránsitos y del movimiento del Ascendente; el tema de la muerte; etc.
Resulta un manual de lectura obligada para cualquier iniciado en el tema de la astrología, de consulta permanente, y también de reflexión.