lunes, 28 de noviembre de 2011

La poética en el rock argentino


Acerca del desarrollo de esta poética, desde sus albores a finales de los años '60, hasta mediados de los años '80; la importancia del surrealismo en ello.


Desde los albores del rock en Argentina, que se inicia como verdadero movimiento cultural, que incluso excede a la misma música, tomando prestados los principios de las culturas beatnik y hippies, americanas y británicas, y adecuándolos a las necesidades que despierta la realidad nacional, la metáfora fue un recurso remarcadamente útil en el desarrollo de una poética, de un lenguaje personal e identificativo, no solo por la censura instaurada tanto por gobiernos constitucionales como por las dictaduras militares, sino también por la represión y los tabúes, que por lo menos hasta los años ’80, iba a caracterizar a la sociedad argentina.


La metáfora en el rock fundacional: La Balsa, de Litto Nebbia


Tomando a esta canción como convencionalmente se considera, un “himno” de los principios del rock argentino, encontramos la primera expresión metafórica, acerca de un individuo que se siente poco integrado a la sociedad, al sistema, y expresa su necesidad de escapar de él. “Estoy solo y triste acá / en este mundo abandonado…” (…) “…construiré una balsa y me iré a naufragar”. No es una poesía estrictamente beatnik, por cierto, pero como esa tendencia el rock argentino también nació para oponerse o protestar de alguna manera contra el conformismo y la superficialidad de la sociedad de consumo, contra la mediocridad enarbolada como virtud por las canciones estándares y comerciales propulsadas por las grandes compañías discográficas.

 

Poesía suburbana, Vox Dei, Manal, Pedro y Pablo, Moris, Pappo

 

Las primeras canciones del rock argentino iban dirigidas, o bien al hombre citadino, suburbano, o bien, en una postura mucho más hippie, al contacto con la naturaleza, a la posibilidad de escapatoria del hombre, de la ciudad al campo.
Muestras de lo primero, en que también con una fuerte influencia del tango se representan sitios bien reconocibles, barrios y calles de Buenos Aires, son tales como Avenida Rivadavia, o Avellaneda Blues, de Manal; Presente, de Vox Dei; Yo vivo en una ciudad, de Pedro y Pablo, Pato trabaja en una carnicería, de Moris, o Hombre Suburbano, de Pappo.

 

Poesía campestre, el folk-rock; Arco Iris, Almendra, León Gieco

 

Sin renegar de la postura descrita en el párrafo anterior, sin embargo, y seguramente muy influenciados por Bob Dylan, pero también por las músicas autóctonas folclóricas, bandas como las mencionadas más arriba se expresaron mucho más en un sentido más hippie, en cuanto a la ideología; Mañanas Campestres, de Arco Iris; Campos Verdes, de Almendra o cualquiera de las canciones de León Gieco, de sus tres primeros discos, son himnos y muestra de ello.
Luego, Arco Iris y León Gieco se interesarían mayormente de explotar y experimentar con las raíces argentinas, de donde surgen poemas más propios de la cultura regional, tales como la cantata Sudamérica (1972), de Arco iris, o canciones como Cachito, campeón de Corrientes, o Carito, ambas de León Gieco.

 

La poesía adolescente: Sui Generis

 

La aparición de Sui Generis, en 1972, supuso un cambio en la poética hasta ahora desarrollada en el movimiento, promoviendo a la canción expresamente para adolescentes, que se continúa aún hasta el día de hoy en las nuevas bandas, y quizás comenzada en la observación de que un público mayormente de esta edad era el mayormente seguidor y consumidor del rock argentino.
Canciones como Aprendizaje, Dime quién me lo robó o El Fabricante de Mentiras (“ella era una típica adolescente, zapatos negros, medias de algodón”, dice la canción), todas del ecléctico Charly García, se combinaban y sucedían con temas más suburbanos o folks.

 

El rock argentino y el arte: Luis Alberto Spinetta y Charly García

 

Fueron Luis Alberto Spinetta y Charly García, surgidos respectivamente de Almendra y Sui Generis, quienes más abrieron el abanico de posibilidades en el desarrollo de una poética nueva, combinando elementos de otras artes, como ser la poesía propiamente dicha y la literatura en general.
Particularmente, Spinetta, con su banda Pescado Rabioso, en el disco Desatormentándonos (1972), toma elementos de la ciencia ficción en sus canciones, y luego, un año más tarde, directamente referencia a Antonin Artaud, el gran poeta del surrealismo, en el disco que llevará su apellido por nombre.
Las referencias más recordadas de Charly seguramente son hacia el cine, como es el caso de Películas (1977), el disco de La Máquina de Hacer Pájaros, o en canciones posteriores, como Canción de Hollywood, o Cinema Verité.

 

Rock Argentino: Religión y esoterismo

 

Seguramente, es La Biblia (1971), de Vox Dei, el primer precedente de vinculación del rock argentino con el tema religioso, pero luego le seguirían Raúl Porchetto, un año más tarde, con su disco Cristorock; también Pescado Rabioso (nuevamente, Spinetta) diría lo suyo con su canción Post-Cricifiction y David Lebon con el Tema de los Devotos. Recordable es también Sentado en el Umbral de Dios, otra vez de Porchetto.
Desde un punto de vista más esotérico o místico, Arco Iris dice lo suyo en su álbum doble Agitor Lucens V (1973), y de nuevo Porchetto, con su canción Las Puertas de Acuario.

 

El rock argentino y el surrealismo; otra vez Spinetta

 

Sin lugar a dudas fue Spinetta quien más aportó a una dialéctica y un lenguaje propios al movimiento de rock argentino, abordando el surrealismo, sobre todo en su etapa solista, y desde bandas como Invisible o Jade, donde más se le nota su enorme riqueza poética, al punto de podérsele escindir en su labor de músico y de poeta.
Es cierto que luego el autor lleva la metáfora o la imagen onírica propia del surrealismo a un paroxismo rayano en lo abstruso, en una dialéctica completamente hermética y poco menos que ininteligible.
Canciones como Durazno Sangrando, Los Libros de la Buena Memoria o Los Niños que Escriben en el Cielo, se inscriben en lo más alto de su propia poética y en el repertorio del rock nacional.
También Charly aporta lo suyo al respecto, con Desarma y Sangra o canciones mayormente de su etapa solista.
Más tarde, bandas como Los Redondos de Ricota, Soda Stereo y Divididos, reformularían todas estas posibilidades para fortalecer el nuevo idioma que hace al rock argentino.