sábado, 26 de noviembre de 2011

La importancia del MIDI en la composición musical


La tecnología MIDI ha sido injustamente despreciada por muchos músicos, en base a prejuicios. En esta nota trataremos sobre las ventajas del MIDI.


Muchos músicos desprecian la tecnología MIDI (acrónimo de Musical Instrument of Digital Interface o Interface Digital de Instrumento de Música) como algo obsoleto y artificioso; sin embargo, acoplado a nuevas tecnologías, resulta un recurso maravilloso por lo versátil, que puede completar la grabación casera de música a niveles profesionales.

 

¿Qué es el MIDI?

 

El MIDI es una tecnología de registro y reproducción de música, que, en absoluto, nada tiene que ver con la grabación de sonidos en directo. En MIDI no se pueden grabar voces ni sonidos ambientales, por ejemplo, y para trabajar con esto no es necesario tener instrumento musical alguno, sino que basta como requisito básico el propio teclado alfanumérico, el mouse o ratón, y un cierto conocimiento de escritura y estructura musical, claro.
Cabe destacar que su empleo significa un muy bajo uso de los recursos de la computadora, y que los archivos MIDI generados insumen muy poca carga, en comparación con el MP3, por ejemplo.

 

¿Cómo funciona el MIDI?

 

Básicamente, el MIDI es un lenguaje de computación, que puede reconocer las características de las notas musicales, como altura y duración, anotándolas en un gráfico idéntico a un pentagrama, del cual luego “lee” la música así escrita, permitiéndonos escucharla en base a timbres de instrumentos, elegidos por el usuario.
Dichas notas se ingresarán manualmente, con el teclado alfanumérico o el mouse, escribiendo sobre el pentagrama o grabándolas como si se grabara audio convencional, ejecutando un dispositivo de comando musical, con la forma de un teclado de piano, que suele ser pasivo de sonido propio; es decir, a este respecto funciona como un teclado alfanumérico.
El resultado en este último caso, es que ejecutaremos y grabaremos una canción, de manera convencional, con los sonidos de la computadora y al finalizar, automáticamente, obtendremos la partitura de la pieza.

 

Posibilidad de mezclador de música por canales o pistas MIDI

 

Los programas secuenciadores (como así se denominan a las plataformas de trabajo con esta tecnología) admiten hasta dieciséis canales MIDI por canción, lo que significa que podemos grabar todos nuestros instrumentos por separado o a la vez. Esto permite separar el flujo de información emitida desde el comando hacia el programa, a través de los diferentes canales, lo que hará que obtengamos la partitura respectiva a cada instrumento. Esto, además, da la posibilidad de imprimir cada partitura, algo muy provechoso si tenemos una banda con integrantes que sepan leer música.
Entre las marcas de programas secuenciadores más reconocidas, están las de las firmas Cubase, Cakewalk, Fruity Loops y muchísimas otras, pero también existen muy buenas versiones de uso libre y gratuito, que pueden ser descargadas de Internet, o que proveen los DVD de regalo de revistas especializadas, como Computer Music o Future Music.
Los programas secuenciadores también permiten combinar pistas MIDI con las de audio en otros formatos y también con archivos que contengan pistas de video, esencial para la labor de musicalizar películas.

 

Historia del MIDI

 

Esta tecnología comenzó a desarrollarse en los años 70. Músicos como Vangelis, Alan Parsons y compositores de bandas de películas, como Ennio Morricone, le dieron cierta popularidad, pero pronto los músicos comenzarían a despreciarla, debido al carácter artificioso y metálico de los timbres, que pretendieran emular a los instrumentos convencionales.
A principios de los 80, las principales firmas de equipos de comando de esta naturaleza, como Roland o Yamaha, acordaron un protocolo llamado General MIDI, debido que hasta entonces, cada firma tenía su propio código serial de funcionamiento. Esta situación provocaba que, dependiendo del instrumento que el usuario utilizara, las notas se dispararan en cualquier octava respecto de la deseada, o se perdiera sincronización.

 

EL MIDI y las nuevas tecnologías, los dispositivos VST

 

Lo que hace que el MIDI pueda ser considerado aún en la actualidad como una tecnología vigente, es que ya no es necesario hacer uso de su repertorio de timbres realmente feos, pues se pueden reemplazar por los que proveen las miles de colecciones que ofrecen dispositivos de tipo plugin.
Estos dispositivos, llamados VST (acrónimo de Virtual Studio Technology o Tecnología de Estudio Virtual), aplican sus propios timbres a los canales MIDI, leyéndolos, con un mínimo aceptable de fidelidad, respecto del timbre del instrumento que emulan.
Se denomina parche a cada uno de dichos timbres, agrupados en conjuntos denominados bancos, lo que puede hacer que tengas una orquesta sinfónica integral en tu computadora.
Hay parches de todo tipo, desde instrumentos acústicos a electrónicos, sintetizadores, valvulares, voces humanas, coros, siendo que sus muestras muchas veces son tomadas de grabaciones reales (lo que puede reproducir el soplo aleatorio al sonido de un bandoneón, por ejemplo).
Además, por medio de un sampler (un tipo especial de VST), se pueden utilizar muestras creadas por el usuario.

 

Crear ritmos, principio fundamental del MIDI

 

Charly García dijo una vez que el baterista “es el mejor amigo del músico”, destacando que hay muy buenos bateristas, pero que realmente pocos saben arreglar desde su instrumento a la canción. Muchos bateristas no son más que como metrónomos sofisticados, excelentes en precisión, en cuanto a tempos y ritmos, pero cuyos desempeños son como meros patrones, donde apoyar armonías y melodías.
Este problema se acaba con la tecnología MIDI, donde cualquier músico puede “dibujar” sus propios patrones rítmicos, acelerando y retardando los tempos por toda la partitura, creando puentes, redobles y todos los yeites (recursos efectistas específicos) que hacen a la labor del baterista, como con ningún otro instrumento.
Muchos músicos, prefieren utilizar una y mil veces las mismas baterías electrónicas almacenadas en sus pedales de efectos de guitarra, por lo pobre que se reconocen los timbres propios del MIDI. Esto también se resuelve con plugins VST, que pueden hacer parecer que el mismo John Bonham toca en tu banda.
Finalmente, la ecualización y la edición final de la canción es lo que dará el acabado realista de la pieza. Pero con todo, se puede confiar en que el producto final se oirá bastante cercanamente a la calidad de un disco profesional.