sábado, 26 de noviembre de 2011

"Fuckland", historia de una película extraña


Una película argentina, tras la Guerra de Malvinas, realizada en las Islas Malvinas. Fue reconocida como representante del Dogma 95, de Lars von Trier.


En el año 2000 se realizó esta extraña película argentina, a mitad de camino entre el género fantástico y el relato testimonial; limitada por las condiciones y requerimientos propios de su realización, y que impensadamente - incluso para el director, dicho así en reportajes que se le realizaran - terminaría coincidiendo con los cánones de lo que fue llamado el Dogma 95, un manifiesto redactado por el director danés Lars von Trier, acerca de cómo se debía filmar cine.

 

Historia de “Fuckland”; un argentino en las Islas Malvinas

 

El título, que en una traducción literal podría significar “país de la fornicación”, en una forma por cierto más grosera, hace juego de palabras con Falkland, el nombre que el gobierno inglés le da a las Islas Malvinas, habiéndolas el Reino Unido usurpado a Argentina, desde 1833, lo que motivó una guerra en 1982, de escasa duración, en la que Argentina fue derrotada.
Para el año 2000, el entonces Presidente de Argentina, Carlos Menem, había conseguido un acuerdo con el gobierno británico, para que los familiares de los caídos en la batalla pudieran visitar el cementerio de las islas, donde se hallan enterrados los combatientes.
El director de la película, José Luis Marqués, aprovechó esa circunstancia, doblemente, tanto para la realización de su obra, tanto como justificativo para la trama.
El protagonista es un argentino de Buenos Aires, que piensa que una manera de que su país recupere las islas es yendo allá, a mantener relaciones con las habitantes de las islas, y dejarlas a todas embarazadas; se decide entonces así a “dar el ejemplo” a sus compatriotas, y emprende la marcha.
Sin embargo, lejos de tener esta trama un cariz machista o propagandista de falsos nacionalismos, termina siendo una buena crítica del perfil psicológico de un argentino promedio, desde ya, machista, arrogante y supuestamente “patriota” (esto dicho al margen de que la historia termina con una isleña embarazada por el argentino… En todo caso, vean ustedes la película y saquen sus propias conclusiones).


El backstage de “Fuckland”


Desde ya que el permiso obtenido por Argentina para visitar las islas era solo a fines de conocer las tumbas del cementerio, y no para filmar películas, por lo que el director debió “infiltrarse” en el contingente de deudos, como uno más, acompañado por sus dos únicos actores, Fabián Stratas y la británica Camilla Heaney, que haría el papel de la “kelper” seducida (Kelper es el mismo término que los británicos utilizan como gentilicio, para los habitantes de las islas; no sabemos si esto es así despectivamente o no).
Por esta razón los tres debieron ingresar al territorio como si no se conocieran con antelación, y pautaron los dos actores “harían como si se encontraran por primera vez” en las islas, en un ciber-café, que es una escena de la película.
Toda la película fue realizada con el recurso de “cámara oculta”, sostenida a veces por el realizador, a veces por los mismos actores, y en muchísimas escenas, impensada e involuntariamente los isleños terminarían participando como “extras”.
Toda la película fue realizada en siete días (dos días de filmación en Buenos Aires, y los cinco que solo permitían los británicos de permanencia en las islas), y apenas costó realizarla medio millón de pesos.

 

El Dogma 95 de Lars von Trier

 

El manifiesto llamado Dogma 95 fue redactado por el director Lars von Trier y un grupo de realizadores cinematográficos, en el entendimiento de que en el futuro este arte debía realizarse siguiendo ciertos preceptos, y no otros, intentando escapar a las características del cine comercial o de género. Por ejemplo, en cine debería prescindirse de música e iluminación articial, entre otras cosas que rezan en el manifiesto.
El mismo Lars von Trier ha filmado siguiendo estas reglas, en películas tales como Breaking The Waves (Rompiendo las Olas) (1996); The Idiots (1998) o Dogville (2003).
Cuando von Trier se enteró de la realización de Fuckland, como de las características de su factura, no tuvo problemas en reconocerla como representante de su dogma, a pesar de que, por ejemplo, la película estuviera musicalizada.

 

Créditos de “Fuckland”

 

  • Dirección: José Luis Marqués
  • Duración: 85'
  • Guión: Roberto Scheuer
  • Fecha de Estreno: 21 de septiembre de 2000
  • Intérpretes: Fabián Stratas, Camilla Heaney
  • Producción: Edi Flehner, Mariano Suez
  • Producción ejecutiva: Jonathan Perel, Diego Dubcovsky
  • Jefe de Producción: Guillermo Naistat
  • Cámara: Alejandro Hartmann, Fabián Stratas, José Luis Marqués, Guillermo Naistat
  • Vestuario: Andrea Mattio
  • Montaje: Pipo Bonamino
  • Música: Sergio Figueroa
  • Sonido directo: Pablo Trilnik
  • Sonido: Daniel Fainzilber
  • Asistente de producción: Luis Bernardez, Jane Richardson
  • Secretaria de producción: Patricia Apter
  • Asistente de vestuario: Laura Medina
  • Asesoría de montaje: Pablo Mari
  • Títulos: Gabriela Lerner, César Sesio, Andrés Sobrino
Se trata de una película digna de ver, por más de un motivo. Es al menos una rareza, con un argumento original, al margen de lo tendenciosa o no que pueda ser en algunos aspectos, y una muestra excelente acerca de cómo se puede crear con escasísimos recursos, o capitalizando los pocos que en determinadas circunstacias el medio impone.