sábado, 26 de noviembre de 2011

Evolución de los "Hidrógenos" en la enseñanza de Gurdjieff


A todos los interesados, una invitación a la lectura de las obras de Gurdjieff y Ouspensky, es decir, a la práctica de la Alquimia.


En la enseñanza de George Gurdjieff, el organismo es como una fábrica, literalmente, de tres pisos, con tres centros de procesamiento. En el piso superior se halla el centro intelectual; en el intermedio, el centro emocional, y en el inferior, el centro vegetativo, instintivo y sexual-motriz.
Toda esta fábrica produce un único elemento, “Hidrógeno” (en la acepción “gurdjieva”), en diferentes gradaciones, que, refinándolas, es lo que nos permite evolucionar hacia niveles superiores de consciencia, hacer alquimia, propiamente dicha.

 

Materias primas para la fábrica humana

 

Esta fábrica que es el organismo humano recibe tres tipos de materias primas, con la que elaborará su producto, que, organizadamente, irán siendo recibidas por los distintos centros o “pisos”.
El centro inferior recibe el alimento que ingerimos diariamente, en nuestros desayunos, almuerzos, meriendas y cenas. El centro intermedio recibe el aire que respiramos permanentemente. El centro superior recibe las impresiones psicológicas, que también llegan de manera permanente.
Quizás no seamos del todo consciente de ello, pero recibimos impresiones psicológicas todo el tiempo, aún cuando dormimos, si no del entorno en que vivimos, de nuestro propio subconsciente e inconsciente, al menos en forma de sueños.
Despiertos, todo lo que vemos, oímos, olemos, saboreamos, tocamos, aún inadvertidamente, constituye una impresión psicológica. Nos hallamos atravesados, “acribillados” por estas.

 

Tres tipos de Hidrógenos básicos

 

El ser humano es la única fábrica de tres pisos que conozcamos. El resto de los mamíferos solo son fábricas de dos (les falta un centro superior como el nuestro) y los insectos solo tienen un nivel (el más bajo como el nuestro).
Cada una de las materias primas que recibe nuestra fábrica, está representada por una gradación de Hidrógeno. El alimento físico que ingerimos diariamente es Hidrógeno (H) 768; el aire ya es H192, y las impresiones psicológicas, H48.
De manera natural, nuestra fábrica de tres pisos los tiene interconectados, lo que permite la combinación de materias primas, y por este medio, el refinamiento por transmutación a un Hidrógeno mucho más refinado, que será sin embargo el más bajo del primero de nuestros cuerpos superiores, el cuerpo astral, el cual no es sino otra fábrica de tres pisos, como la orgánica, sino que mucho más sofisticada, o más “elevada”, menos grosera.
Cuerpo físico, cuerpo astral, cuerpo mental y cuerpo causal, considerado el conjunto, debemos decir entonces que en realidad el hombre es una fábrica de doce pisos o niveles.

 

La evolución de los Hidrógenos en el Eneagrama

 

La evolución de los Hidrógenos puede verse proyectada en el eneagrama, como se sugiere en la figura presentada en el artículo que le dedicamos.
Es decir, también podemos estudiar dicha evolución en analogía a la evolución del sonido en la escala musical.

 

Choques y/o esfuerzos conscientes

 

En esta parte de su enseñanza, Gurdjieff empieza a hablar de la necesidad de provocar “choques” en lugar de esfuerzos conscientes; para el caso significa lo mismo, pero aquí debo hacer una digresión, que además es una buena noticia.
Al referirme en otros artículos de los puntos 3 y 6 del eneagrama (los semitonos de Mi a Fa y de Sol a La, respectivamente), por simplificar dije que en ambos es que hay que realizar esfuerzos conscientes. Bien, en el caso del punto 3 no es así, se trata de un “choque mecánico”, que el mismo organismo produce. Si no fuera así, viviríamos al nivel del resto de los mamíferos.

 

Funcionamiento de “la fábrica”; los acumuladores

 

El funcionamiento de la fábrica que, podemos entender, es el organismo humano, es igual al del esquema del acumulador y subacumuladores interconectados, que se presenta en la figura adjunta.
Al respecto, Ouspensky cita a Gurdjieff: “Además, hay en el organismo una gran acumulador, que alimenta a los pequeños. Los acumuladores pequeños están conectados entre sí y cada uno de ellos está conectado con el centro más próximo, lo mismo que con el gran acumulador”.
Gurdjieff nos advierte que en nuestras actividades diarias, sean intelectuales, emocionales o motrices, nos servimos de las energías de los pequeños acumuladores, de uno en uno, que se van vaciando y siendo rellenados por los otros, o por el gran acumulador. Cuando en nuestra actividad, uno de los pequeños se vacía, es que nos sentimos cansados.
Esta idea de los “acumuladores”, como se puede ver, es muy similar a la teoría de los Chakra.

 

Consideraciones acerca de la enseñanza de Gurdjieff

 

En su libro Memorias de Adriano, Margherite Yourcenar dice: “Yo no quería una filosofía de la libertad, sino una práctica”.
Esta serie de artículos escritos en torno al Eneagrama, al tema de los Hidrógenos y en general, a toda la enseñanza de Gurdjieff, no pueden ser más que a título informativo, y como una invitación, para los interesados en el tema, a profundizar en la obra del autor y en la de su discípulo, Piotr D. Ouspensky, particularmente su Fragmentos de una Enseñanza Desconocida, donde hallarán el detalle de estos asuntos sobre los Hidrógenos y el Eneagrama.
Nada más decir que la Alquimia, en el tratamiento de estos autores, no se queda en la abstracción de la alegoría pura, ni en la comodidad contemplativa ante la maravilla del universo. Gurdjieff propone trabajo, sufrimiento y esfuerzos para el logro de una práctica realmente objetiva de la libertad, que, para contentar a Margherite, lo mejor que podemos decir es que, precisamente, la mejor de las filosofías es la que puede ser llevada a la práctica.