sábado, 26 de noviembre de 2011

El tema de "los Hidrógenos" en la enseñanza de Gurdjieff


La Alquimia nunca fue una cuestión de fe, o al menos pretende enfocarla en un trabajo de rigor científico, con sus propias leyes y premisas.


La enseñanza de George Gurdjieff toma como base el propio precepto de que en toda manifestación o fenómeno, y en toda sustancia y objeto, absolutamente en todo en el universo, se opera la Ley de Tres, esto es que cada cosa está constituida por tres factores que intervienen, uno de manera activa, otro de forma pasiva, y el tercero, neutro. A su vez cada cosa, en relación de otras, participa de una de esas tres posibilidades, activa, pasiva o neutra. Todo en el universo se establece por tríadas, desde la realidad propia de cada objeto, sus manifestaciones, sus relaciones, y cualquier fenómeno.

 

Carbono, Oxígeno, Nitrógeno e Hidrógeno

 

Las sustancias y los objetos pueden ser bien activos, bien pasivos, bien neutros, dependiendo de la situación y de la relación con diferentes objetos intervinientes. La realidad es un entramado. Imaginemos una realidad conformada de escalas musicales, tomemos una sola escala de muchas, tenemos las notas Do, Re, Mi, Fa Sol, La y Si de esa escala; de Re a Si, cada nota puede ser el Do de otra escala, o cualquier nota de cualquier escala que “atraviese” a la primera que tomamos en observación. De esta manera podemos imaginar a la realidad como un entramado relacional de sucesos y fenómenos; como a un enrejado.
En la enseñanza, cuando una sustancia conduce a la fuerza activa se la llama “Carbono”; cuando conduce a la pasiva, la llamaremos “Oxígeno”; si la neutra, “Nitrógeno”.
Cuando consideremos una substancia sin relación con la fuerza que se manifiesta a través de ella, la llamaremos “Hidrógeno”.
Por razones de espacio no podemos decir cómo se opera, pero estableceremos que cada triada de Carbono, Oxígeno y Nitrógeno, dependiendo de sus cantidades moleculares respectivas (que pueden variar, pero solo hasta cierto punto) conformarán un Hidrógeno de cierta magnitud (por ejemplo H6, H12, H24, etc.).

 

El eneagrama y los Hidrógenos

 

Cada punto de los nueve que conforman el eneagrama consiste en algún grado de Hidrógeno.
Cada Hidrogeno (H) recibe una gradación en número, y a mayor densidad más alto será ese número, así tenemos: H6, H12, H24, H48, H96, H192, H384, H768, H1.536, H3.072, H6.144 y H12.288; doce Hidrógenos en total, que representan doce categorías de la materia.

 

 

El Rayo de Creación en la teoría de Gurdjieff

 

Hay lo que llamaremos un “Rayo de Creación”, que parte del Absoluto hacia el universo, por lo que podemos tomar a ese Absoluto, como el Do inicial de todas las cosas. No nos interesa aquí la escala principal, puesto que estamos bastante alejados de ella.
Aquí nos interesa una escala secundaria, a la que llamaremos “Rayo Paralelo”, cuyo Do inicial, como corresponde, surge también del Absoluto, pasa por nuestro sol y por nuestro planeta, y termina en nuestro satélite natural, la luna. En realidad, se trata de tres octavas, de Do a Do, una que va del Absoluto al Sol, la segunda del Sol a la Tierra, y la tercera, de la Tierra a la Luna, como se ve en la figura (los “choques” que allí se indican, representan, algunos, a los esfuerzos conscientes).

 

Los Hidrógenos en el Rayo de Creación

 

Aquellas doce categorías de la materia, de las que hablábamos, se escalonan en el universo desde el Absoluto hasta la Luna, y al respecto, Piotr D. Ouspensky cita a Gurdjieff: “si fuera posible establecer con exactitud cuál de estos Hidrógenos constituye el organismo humano y actúa en él, tan solo esto determinaría el lugar que ocupa el hombre en el mundo”.

 

La relación del hombre y los Hidrógenos

 

Sigue la cita: “Todas las materias, desde el H6 hasta el H3.072, se encuentran en el organismo humano, y allí todas desempeñan su papel” (nótese que los dos últimos hidrógenos de los doce antes mencionados, no se hallan entonces en el ser humano; un trozo de madera o de plástico pueden estar constituidos por esos hidrógenos).
El H768 son los alimentos que ingerimos; el H192 es el aire que respiramos; H96 son todas aquellas materias reconocidas por los químicos se hallan en nuestro organismo. Los H 48, 24, 12 y 6, son materias desconocidas por nuestros científicos; son materias de nuestra vida psíquica y espiritual, en diferentes grados.

 

La Tabla de Hidrógenos

 

Observen bien las tres tablas que se adjuntan a este artículo. Con lo hasta aquí dicho deducirán cosas que por razones de espacio ya no puedo explicar (aunque referiremos a estas tablas en un artículo exclusivo a ellas).
Noten, por sobre todas las cosas, que las Tablas de Hidrógenos son una “escalera de ascenso”, la escala de Jacob del relato bíblico, de la Tierra al cielo. Es refinando sus energías, las de estos Hidrógenos de los que hablamos, que se hace Alquimia. “Disolver y coagular, de forma permanente”, el gran lema de los alquimistas de todos los tiempos.
Observen que en las tablas aparece un Hidrógeno del que no hemos hablado todavía, el Hidrógeno 1 (H1), es la materia con la que se constituye el Absoluto.

 

El organismo humano, una “fábrica de químicos”

 

Así lo definía George Gurdjieff, una fábrica de Hidrógenos.
Gurdjieff decía que nuestros cuerpos superiores, astral, mental y causal, con los que reencarnamos, entre otras cosas, no nos vienen dados por añadidura cuando nacemos, sino que hay que “fabricarlos” mientras dura la vida. Es con estos Hidrógenos que se los fabrica. Es como con los combustibles para automóviles, hay de distintas calidades y precios. Tiene que ver con los refinamientos de esos combustibles, y por ende, con sus rendimientos.
Este artículo no es parte de ningún instructivo, y es meramente informativo de posibilidades existentes y públicas, algo que va bastante más allá de la mera práctica de la fe.