miércoles, 23 de noviembre de 2011

El mito de Lilith y el conflicto primordial de la humanidad

Si la primera mujer de Adán fue Lilith y no Eva, ¿representa el "Pecado Original" el conflicto primordial de la humanidad? 


¿Es realmente el Pecado Original el símbolo fundamental del conflicto primordial del hombre?. Tratando la leyenda de Lilith acerca de la posibilidad de que el primer hombre, Adán, haya tenido a una primera mujer, antes que Eva, ¿qué alegoría encierra ese mito?.

El mito de Lilith 

 

Existe una leyenda proveniente de El Talmud (una obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias), que narra que en el principio del todo, en el Paraíso Terrenal, fue Lilith antes que Eva, compañera y mujer de Adán. De origen similar o idéntico entonces al del primer hombre, esta primera mujer se habría rebelado, por considerar que el acto sexual, en la modalidad considerada comúnmente como normal, es decir, en la posición física de la mujer debajo del hombre, es símbolo de sometimiento de la primera por parte del segundo. Por esta razón, Lilith, ofendida, se habría ido del Edén.
Apercibido de su ausencia, Jehová envió a tres de sus ángeles, Senot, Sansenot y Semanselot, a por ella, quienes le hallaron a orillas del Mar Rojo, celebrando orgías con los demonios.
Los ángeles regresaron al Padre Todopoderoso, a quien le relataron su descubrimiento. A partir de ese momento, Lilith pasó a ser considerada de la categoría de los demonios.
En la superstición hebrea, se consideraba que Lilith era un súcubo, que poseía a los hombres en sus sueños, para inducirlos a cometer toda clase de crímenes, y a los niños, para matarlos. Por estas razones, para defenderse de ella, la gente acostumbraba a escribir en las puertas de sus dormitorios los nombres de los tres soldados de Dios: Senot, Sansenot y Semanselot.

El reconocimiento de Lilith por parte del Cristianismo

 

Al menos, hasta la edición de 1976 podía leerse en la Biblia de la Editorial Herder (en Isaías 34:13-14): “En el solar de sus casas nacerán espigas y ortigas, y cardos en sus fortalezas; y vendrá a ser guarida de chacales, y pasto de avestruces. Y se encontrarán allí los gatos monteses y las hienas, y gritarán unos contra otros los sátiros; allí descansará Lilith y encontrará su reposo…”.
En ediciones más populares y más contemporáneas (por ejemplo, la de la Editorial Sociedades Bíblicas Unidas, de 1986, también conocida como la de revisión por Cipriano de Valera), los versículos antedichos fueron reemplazados por lo siguiente: “En sus alcázares crecerán espinos y ortigas y cardos en sus fortalezas; y serán morada de chacales, y patio para los pollos de los avestruces. Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas, y la cabra salvaje gritará a su compañero; la lechuza tendrá también allí morada, y hallará para sí reposo”.
Nótese que en la primera versión no solo se hace referencia directa a Lilith, sino también a otros personajes paganos, como los sátiros.

El conflicto primordial del hombre

 

Todo mito vale por su condición de alegoría. Una posible definición de mito es la de “metáfora exagerada”. Una metáfora, un mito, cobran valor de tales, cuando por analogía enuncian una realidad, una verdad concreta. Es una manera poética, filosófica o hasta religiosa, puede decirse, de referir a cuestiones concretas. En tiempos de censura, los mitos y metáforas cobran una relevancia inusitada, entre las necesidades de todos los discursos.
Durante toda su existencia milenaria, la Iglesia Católica (y también la judía) ha pretendido que en el mito del Pecado Original radica el conflicto primordial del hombre; esto es, la pérdida de la inocencia, por probar del “fruto del árbol de la Sabiduría”. Como decir, el hombre se volvió filósofo, se corrompió.
Ahora bien, el mito de Lilith echa luz de un “pasado” (un “pasado oscuro”) en la vida de Adán, previo a Eva. No fue esposo de Eva “en primeras nupcias”, por lo pronto, sino que tuvo una pareja anterior, Lilith, ya no hecha de una costilla de él, sino con un origen unívoco y propio, idéntico al de él.
Esto pone en plano de igualdad a hombre y mujer, en su origen. Y lo que se interpreta de la diferencia que condujo a esta primera mujer a hacer abandono de su marido y del medio mismo donde vivía (del “hogar”) no es sino la consecuencia de una contundente lucha de poder, entre ella y su par, representada en la posición “estándar” para el acto sexual, como símbolo de sometimiento.
Como resultado de esta interpretación, no habría cuestión de culpa (al no haber tentación), en lo que refiere al conflicto primordial del ser humano.

Corolario

 

Desde siempre la historia ha sido tergiversada por los poderosos, en beneficio de sus propios intereses. Era evidentemente más interesante para los poderosos someter a la culpa a los pueblos, para manipularlos de mejor manera.
No obstante, la verdad siempre se impone, el conflicto primordial de la humanidad le concierne a todos, y ya vemos que el verdadero motivo (la lucha de poder, la conquista y el sometimiento) se han proyectado por la historia de la humanidad toda, en forma de guerras, genocidios y masacres.
Ortega y Gasset ha dicho que el hombre es “él y su circunstancia”. Si el hombre confunde la realidad de su circunstancia, jamás tendrá sino una percepción distorsionada de la realidad, y por lo tanto, de quien él mismo es.