viernes, 25 de noviembre de 2011

El cuerpo mental


Junto con el cuerpo astral y el cuerpo causal, el cuerpo mental es el segundo de los cuerpos superiores del hombre.


En correspondencia con los cuerpos físico y astral, el mental es el segundo de los cuerpos superiores del ser, siendo luego el cuerpo causal el que completa a esta categoría. Es decir, el ser humano tiene un cuerpo ordinario, el físico, y tres cuerpos superiores, interpenetrándose unos a otros en gradaciones cada vez más sutiles de energía.

 

El “yo” y los diferentes “yoes”

 

Empecemos por decir que el cuerpo mental es vehículo del Yo Superior. Este concepto de diferentes “yoes” complica el análisis acerca de en qué consiste el cuerpo mental, respecto de la que puede elaborarse sobre el cuerpo astral, por esta sencilla razón de no ser fácil comprender lo relativo a la diversidad de “yoes”.
El ejercicio de auto-observación puede conducirnos a distinguir la existencia de un yo consciente, que es el que escribe esta nota, el que sabe en qué fecha estamos, el que toma cuenta de asuntos vigentes, pasados o pendientes, de todo lo que hace a la vida ordinaria.
Independientemente de este, aún existe el Yo Superior del que hablábamos, al que el cuerpo mental vehiculiza. El Yo Superior es el que toma decisiones y gobierna (o debería hacerlo, a los cuerpos físico y astral).
Por encima del Yo Superior, aún, existe otro yo, superior todavía a este, al que se denomina Yo Real, que habita en el cuerpo causal (de lo que trataremos en otro artículo).

 

La parábola del carruaje

 

Para que lo anteriormente dicho sea de mayor inteligibilidad, Gurdjieff propuso esta parábola, que esquematiza toda la idea.
Visualicemos un carruaje tirado por caballos, con un conductor y un pasajero. La relación analógica, según Gurdjieff, es que el carruaje representa al cuerpo físico, los caballos al cuerpo astral, el cochero al cuerpo mental, y el pasajero (Yo Real), al cuerpo causal.
El cuerpo astral (emociones) debe servir de propulsión al carruaje (cuerpo físico), a la vez que el cochero (cuerpo mental) debe saber dominar a los caballos y mantener el carruaje en buen estado, para conducir al pasajero (Yo Real, cuerpo causal), adonde este disponga.
Gurdjieff decía que lo que ocurre lamentablemente con los seres humanos, es que tienen a los caballos aún en estado salvaje, sin domesticar; al cochero borracho y dormido sobre la mesa de una taberna, y al pasajero abandonado adentro del coche.
Todavía, aún, creemos que somos nada más que el yo consciente, el que puede llegar a ver a todo este cuadro de situación, pero sin tomar demasiada consciencia de que también somos cada parte de lo mismo.

 

El Yo Superior es intelecto concreto

 

Lo que no significa que es con lo que resolvemos crucigramas en las tardes de lluvia. Tampoco necesariamente el Yo Superior filosofa (a veces filosofamos con nuestras emociones). El Yo Superior es aquello que en el hombre piensa, razona, descubre, decide e inventa por sí mismo, e independiente de sus emociones. Luego podrá servirse de estas para concretar sus pensamientos, pero ese ya es otro tema.
Es el cuerpo causal el que se ocupa de las abstracciones, el cuerpo mental lo hace de pensamientos concretos.

 

La fábrica de tres pisos

 

Otra forma que tenía Gurdjieff de decir lo mismo, era plantear que el hombre es un ser tri-cerebral, o tri-céntrico, o que era como una fábrica de tres pisos.
El piso superior es el del centro intelectual, que se alberga en la cabeza, hogar del cuerpo mental. El piso intermedio es el del centro emocional, el pecho, lugar del cuerpo astral. Y el piso inferior es el del centro motriz-sexual-instintivo, que no alberga a ningún cuerpo superior.
Pero a su vez cada centro se divide en tres partes, intelectual, emocional y sexual-motriz, con las siguientes características:
  • Intelectual-intelectual (comprensión de las ciencias exactas)
  • Intelectual-emocional (teoría y análisis de las artes y del psicoanálisis)
  • Intelectual-motriz (resolución de ecuaciones)
  • Emocional-intelectual (psicoanálisis propiamente dicho, voluntad de amar discriminadamente)
  • Emocional-emocional (fe, inspiración artística)
  • Emocional-motriz (voluntad monogámica, fidelidad; deseo sexual con raíz emocional)
  • Motriz-Intelectual (se lo relaciona con la intuición intelectual, con el “darse cuenta”)
  • Motriz-Emocional (presentimientos)
  • Motriz-motriz (apetito sexual irracional)
Dichas características, si bien son pertinentes, son también orientativas a cada categoría, siendo que por analogía se puede deducir muchas más para cada una.