sábado, 26 de noviembre de 2011

El cine de Hollywood en el inicio de la TV


Hollywood emprendió recursos para atraer la atención de un público que iría haciendo esporádicas sus visitas al cine, con el inicio de la TV.


La aparición de la televisión en Estados Unidos, iniciados los años 50, iba a representar otro duro golpe a la industria cinematográfica hollywoodense, que lejos de amedrentarse, buscaría nuevos recursos para atraer la atención del público.
De esta vicisitud surgen innovaciones técnicas tales como el Cinemascope, los primeros intentos de cine 3 D (tercera dimensión) y el Cinerama, artilugios todos más pretensiosos que efectivos, pero que por algún tiempo buscarían el asombro de los espectadores.

 

El Cinemascope

 

The Robe (La Túnica Sagrada), de Henry Koster, de 1953, fue la primera película presentada en esta nueva técnica.
Este sistema fue ideado por Henri Chrétien (1879-1956), y se basaba en principio en sustituir la pantalla habitual rectangular, por otra de proporciones panorámicas. La imagen proyectada era dos veces y media más ancha que alta, lo que se lograba comprimiendo un gran ángulo de visión en una franja de película de 35 mm, y volviéndolo a expandir a su paso por el proyector. El sistema era un derivado de una adaptación de lentes distorsionadas para periscopios de tanques de guerra, que el mismo Chrétien había ideado durante la Primera Guerra Mundial.
El artilugio fue el primer intento de cine en 3D.

 

Películas en Cinemascope

 

How to Marry a Millionaire (1953), de Jean Negulesco, fue un éxito de taquilla bajo este nuevo sistema, pero quizás más debido porque presentaba a Marilyn Monroe, Lauren Bacall y Betty Grable ligeras de ropa.
Todas las películas que Fox filmara desde ahora serían en Cinemascope, pero las demás compañías no tenían acceso a la novedad, por lo que comenzarían a inventarse “novedades” con nombres tales como “Warnercolor” o “Metrocolor”, de Warner y MGM (Metro Goldwyn Mayer), respectivamente, aunque más tarde terminaran admitiendo que estas no eran otras más que versiones del Eastmancolor de Kodak.

 

Competencia al Cinemascope, Vistavision, Tecnirama, Panavision

 

El Vistavision fue un invento de la Paramount, para competir con el Cinemascope de Fox, sistema aquel que utilizaba la profundidad del foco, de modo que el proyectista pudiera aumentar el tamaño de la imagen sin perder nitidez. Así, las películas podían ser proyectadas en pantallas de cualquier medida.
Otros sistemas que procuraron lo mismo, por diversos medios, fueron el Tecnirama y el Panavision.

 

El 3D (la tercera dimensión)

 

Incluía la novedad de que el espectador debía calzarse unos anteojos que le hacía lucir algo estrambótico, con un celofán rojo y otro azul, por cada ojo.
Bwana Devil (1953), de Arch Oboler, fue la primera película en utilizar este sistema, y fue un éxito de taquilla.
Aún, esta fue superada por House of Wax, del mismo año, dirigida por André de Toth, que realmente despertó el asombro del público.
Como todo, todas estas novedades pronto dejarían de llamar la atención, por lo que las compañías debieron buscar nuevas atracciones.

 

El primer Cinerama

 

Este sistema requería una total y costosa remodelación de las salas de cine. Inventado por Fred Waller, exigía unas gifantescas pantallas panorámicas cóncavas, para captar las imágenes separadas y ligeramente superpuestas, desde tres proyectores distintos.
La primera película, un documental de exhibición de este nuevo sistema, fue This is Cinerama (1952).
Se realizaron un puñado de películas más, algunas de ficción, pero el mantenimiento de tal sistema era tan caro que al principio fue readaptado, para luego terminar desapareciendo como llegó.

 

Películas largas en los años 50

 

Desgastados todos estos nuevos artilugios las compañías se decidieron entonces por producciones fastuosas y cada vez más largas en sus duraciones (algunas se exhibían con entreactos). Carousel (1956), de Henry King, y The King and I (1956), de Walter Lang son muestras de esto.

 

El triunfo de la televisión

 

Pero más tarde o temprano la televisión se impondría, robándole cada vez más cantidades de público al cine, llevándole a la gente el espectáculo a sus propias casas, con lo cual las grandes compañías debieron adecuarse a los nuevos tiempos, empezando en principio por producir cada vez mayor cantidad de películas de bajo presupuesto, exclusivas para ser emitidas por ese nuevo medio, hasta la inauguración de sus propios canales de TV, con los que promocionar sus productos.
El programa televisivo Alfred Hitchcock Presenta sería uno de los íconos fundacionales de ese traspaso de los elementos del cine a la televisión. Según propias declaraciones del director, su película Psycho (1960) primeramente fue pensada para la televisión, aunque a causa de su temática se consideró demasiado “fuerte” para ser exhibida por este medio intrínsecamente familiar, por lo que se la llevó entonces directamente al cine.