sábado, 26 de noviembre de 2011

Curiosidades del cine mudo


Se dice que el cine nació en París, en 1895. Las primeras audiencias se reunían en las salas, para ver películas, que a menudo no duraban más de un minuto. No era más que la exhibición de cómo funcionaba el nuevo artilugio, las cintas no mostraban más que situaciones (los Obreros saliendo de una Fábrica, de los hermanos Lumière, ya es un clásico); por entonces, las filmaciones no relataban historias. Los Lumière impusieron el nombre “cinema”.
Las primeras salas construidas específicamente para la exhibición de cine, aparecieron hacia 1910. Al principio no contaban con pantallas, sino que las cintas se proyectaban contra una pared pintada de blanco.

 

La “piratería” en el cine mudo

 

El robo de películas nació con la misma industria. Hasta 1905 no hubo ninguna ley de derechos de autor, al respecto. Las películas de los Lumière o de Georges Mélies, por ejemplo, se exhibían en Estados Unidos sin que estos vieran uno solo céntimo.
En 1899 se dio el caso de una película que retrataba un combate de boxeo, que había producido la compañía Biograph. A esta le fue robada la cinta por la competencia, Videograph, y a estos otros se la robó Thomas A. Edison, quien fue finalmente el que la exhibió.

 

El gran fiasco

 

La aparición del cine supuso un redimensionamiento en cuanto a posibilidades, para los grandes actores de teatro, entonces internacionalmente reconocidos.
Sin embargo, ocurrió como con la inigualable Sarah Bernhardt (al decir de la crítica de la época), que llevada al cine se la vio aparecer plagada de tics y sobreactuaciones.

 

El nacimiento de Hollywood

 

Entre 1903 y 1906 fueron allí a establecerse las primeras grandes compañías, en lo que por entonces no era más que un caserío, en cercanías a Los Ángeles.

 

Las primeras grandes estrellas de Hollywood

 

Florence Lawrence fue la primera actriz en conseguir que su nombre apareciera en los créditos de una película, en 1910. Hasta entonces los productores procuraban que los actores no se volvieran famosos, temerosos de que empezaran a exigir mejor paga por sus actuaciones.
La actriz Mary Pickford y el director David Griffith fueron los primeros personajes en ser considerados “estrellas de Hollywood”, por la crítica y por el público.

 

Comicidades

 

Mack Sennet fue el primero en incorporar los “tortazos” en el rostro en sus películas, “gag” que luego repetirían hasta el hartazgo los Tres Chiflados.
Ben Turpin sabía que su mayor rasgo de comicidad pasaba por su estrabismo, lo que le llevó a asegurar sus ojos en medio millón de dólares.

 

El nacimiento de la censura

 

En 1922, los mismos y principales productores de cine se convocan para crear un comité de autorregulación, temiendo que la censura pudiera llegar de factores ajenos a la industria. Will H. Hays es nombrado presidente de tal organización. Dos años más tarde Hays publica un inesperado “código”, por el que se implementaba un tipo de censura previa, y obligaba a presentar los guiones antes de comenzar los rodajes, para que pudieran recibir posibles objeciones. Hacia 1930 el sistema se endurece, y para 1934 los infractores al código comienzan a recibir multas. En octubre de 1933, la Iglesia crea a la par la “Legión de la Decencia”, que termina por convertirte en el grupo de presión más poderoso en la historia del cine.

 

Las cuatro películas más taquilleras del cine mudo

 

Las mismas fueron:
  • Big Parade (1925), de King Vidor, que recaudó 5.500.000 de dólares.
  • Birth of a Nation (1915), de David Griffith (5.000.000 $).
  • Ben-Hur (1925), de Fred Niblo (4.000.000 $).
  • Y Singing Fool (1928), de Lloyd Bacon (4.000.000 $)

 

La primera “vampiresa” del cine

 

Fue Theodora Bara, rebautizada como Theda Bara para el público. Se la promocionaba diciendo que su nombre era el anagrama de “death arab” (“muerte árabe”, en inglés), que era descendiente de los Ptolomeo y que su carta natal astrológica era idéntica a la de Cleopatra.

 

Los “cachets” de los actores

 

Los productores temieron desde los inicios que la fama de los actores conllevaría altas exigencias por parte de los mismos, respectos de sus salarios. Los hechos terminarían por demostrar que así sería.
El cómico Fatty Arbuckle ganaba tres dólares por día en 1910. Diez años más tarde su sueldo era de 7.000 a la semana.
Clara Bow recibía 50 dólares semanales en 1923. En 1929 la cifra subió a 5.000 dólares y en 1932 llegó a cobrar 125.000 por una sola película.
Douglas Fairbanks pasó de 2.000 semanales en 1915 a 300.000 por una sola película, en 1931.
Pero quien realmente marca la diferencia es Charlie Chaplin, quien en 1913 recibía 150 dólares semanales. Dos años más tarde, 1.250, que al año se convirtieron en 10.000, más regalías anuales de 150.000. En 1919 esa sería la cifra que cobraría por película.

 

La última película muda

 

La produjo Paramount, Las Cuatro Plumas (1929), de Merian Cooper. Lo fue porque el rodaje se demoró tanto tiempo, que cuando fue estrenada ya todas las demás películas eran sonoras.