domingo, 27 de noviembre de 2011

Cómo pronosticar eventos en la carta natal


Consejos para estudiantes de Astrología, acerca de cómo pronosticar sucesos por medio de la carta natal o el horóscopo personal.


Sin lugar a dudas, el pronosticar sucesos a vivir por una persona en un lapso determinado, con cierta precisión de tiempo por cada evento, en días y horas, es una de las pruebas más arduas y que mayor tiempo llevan en la formación del astrólogo. En este artículo intentaremos dar algunos consejos y “tips”, en lo que hace a cómo organizarse y qué cuestiones no perder nunca de vista, para un mejor desarrollo sin tropiezos, en esta parte de la preparación inicial para quien aprende la disciplina.

 

Los elementos de la astrología; "previsiones", no "predicciones"

 

En principio, hablaremos de “pronósticos”, como de “previsiones” y no de “predicciones”. Dejaremos para otra ocasión la discusión filosófica acerca de si el destino del hombre está escrito de forma tal que pueda predecirse, pero dejaremos ya sentado que nuestra posición aquí es que existen tendencias, que por innumerables factores puede pasar que un hecho se concrete o no, por tal motivo que hablamos de pronósticos, previsiones. Esta manera de abordar el tema es parecido al del servicio meteorológico, si están dadas todas las condiciones para que mañana llueva, pero de pronto no ocurre, porque ha intervenido un factor inesperado.
Dicho lo cual, los elementos astrológicos con los que contamos para esta parte del trabajo, son los mismos que para la interpretación para un perfil psicológico del sujeto; estos son, casas, signos zodiacales y planetas.
Para el estudiante de astrología es más fácil deducir de qué manera un planeta determinado influye en la psicología de un sujeto, qué parte de su psicología gobierna, que ver cómo ese mismo planeta influye o interviene en la cristalización o concreción de un evento.
El estudiante debe aprender profundamente acerca de la naturaleza de los planetas, principalmente, que serán los que concreten el hecho (las casas indican el área de la vida a que remite el suceso mientras que los signos nos indican la modalidad del mismo).
Para esto, nunca será suficiente la bibliografía extensa que existe y que el estudioso puede y debe leer, incluso, en volúmenes dedicados exclusivamente a cada uno de los planetas.

 

Cuestiones que el astrólogo debe tener en cuenta

 

  • Fundamental es que el estudiante entienda que las estadísticas no funcionan para nada en astrología. Que un sujeto se haya vuelto rico teniendo a Júpiter en casa 2 no significa que todos los que vayan a tener a ese planeta en esa casa se vayan a volver igualmente millonarios; es más, seguramente encontraremos a algún pobre en ese grupo.
  • Que la Revolución Solar (horóscopo personalizado) y técnicas de progresiones y tránsitos no son imprescindibles para esta parte del trabajo. Se puede hacer previsiones con la sola carta natal (lo que no deja de ser una tontería, contando con la ayuda de aquellas técnicas).
  • Que siempre y en todos los casos, la Luna es la gran “dispositora”, “realizadora” de eventos; la que nos indicará en qué día y aproximadamente a qué hora ocurrirá un evento.
  • Que confirmar un solo evento nos puede llevar más de un mes de trabajo.
  • No olvidar que los planetas se hallan en casas determinadas pero pueden estar rigiendo a otras; es decir, los eventos a producirse pueden atañer a las casas donde se posicionan, a las que rigen, o eventualmente a ambos grupos.
  • Atender a la dignidad y calidad de planetas en signos. En el caso que dos planetas en aspecto estén ambos, por ejemplo, peregrinos, ver cuál planeta es más agresivo que cuál, ese someterá al otro. Planetas de significación diametralmente opuesta (caso típico, conjunción Júpiter-Saturno), se neutralizan.

 

La Luna, la gran dispositora

 

La Luna es el astro más veloz entre todos, da una vuelta entera a todo el zodiaco en aproximadamente un mes; su función principal respecto de nuestro tema es “concretar” en fecha y hora el suceso advertido por la combinación de dos o más planetas cualesquiera en aspecto.
Principalmente, “dispara” el suceso al entrar en conjunción con cualquiera de los planetas involucrados, pero también puede hacerlo a través de otros aspectos mayores (trígono, oposición o cuadratura); cerraremos el orbe para los tránsitos en apenas 2º.
También es complemento para mayor seguridad en la previsión, tomar en cuenta los tránsitos del Sol y del Ascendente (por los aspectos que puedan reforzar al del paso de la Luna).

 

Para prever el futuro, estudiar el pasado

 

No hay nada mejor para adentrarse en esta parte de la astrología que estudiar los sucesos ya vividos y verificados de una persona, comprobados en fecha y hora.
Cualquier persona sabe qué día y a qué hora se graduó, se casó, tuvo hijos o algún accidente, o sobre el fallecimiento de los padres. El estudioso debe recabar datos por el estilo, la mayor cantidad posible, de los casos que se le vayan presentando. Y con cada uno debe llevar los tránsitos planetarios al mapa del horóscopo, para ver “qué estaba ocurriendo”, astrológicamente hablando, en el momento de la situación. Téngase en cuenta que la Luna avanza entre 11º y 15º por día, más o menos dos horas por grado.
Las progresiones planetarias (avanzar o retroceder las posiciones de los planetas un grado por año) ayudan en construir un “paisaje” de cómo se produjo o producirá el evento. Otra vez, hay que estudiar la naturaleza de los planetas en profundidad, nunca es suficiente lo que se sabe acerca de ellos.
Y no olvidar jamás que nada que se descubra a este respecto constituye estadística.

 

Constatación por prueba y error

 

Es de lo que se trata. La labor de previsión es la más difícil de las que se enfrenta el astrólogo. Es como desarmar un reloj que funciona pieza por pieza y volver a rearmarlo, para que siga funcionando como antes.
Puede parecer imposible y nunca faltará el margen de error. Pero la investigación profunda, la práctica y la paciencia forman a la larga un criterio propio. Un entrenador de fieras salvajes no sabe si no será atacado la próxima vez que entre en contacto con estas. Sin embargo, se ha preparado para convivir con ellas.