domingo, 27 de noviembre de 2011

Breve historia del racismo


El racismo, al menos del modo en que lo entendemos hoy, es un flagelo con antecedentes solo desde hace cinco siglos, coincidente con el comercio esclavista.


El concepto de la palabra "racismo", con toda la connotación de perversión, brutalidad e inhumanidad que conlleva hoy, no fue adoptado sino hasta 1944, con la caída del Tercer Reich, al finalizar la Segunda Guerra Mundial.
Racismo es el acto de discriminar individuos y sociedad por la etnia a la que pertenecen, si bien la palabra "etnia" es bastante nueva, siendo que antes realmente se consideraba hablar en términos de diferentes razas (blanca, negra, roja, amarilla), una diferenciación racista por definición propia.

 

Esclavitud y racismo en Estados Unidos

 

Sin embargo, el fenómeno del racismo es bastante nuevo, data recién de los siglos XVII y XVIII, respecto de sus orígenes, siendo que hasta entonces la esclavitud se entendía legítima de sometimiento de un pueblo hacia otro, en tanto y en cuanto uno había vencido en batalla al otro, por lo que consideraba justo tomarlo en esclavitud. La victoria en batalla, ese era el pretexto.
En cambio, la esclavitud generada en los lapsos antes mencionados, hasta el siglo XIX, debida a la colonización y conquista por parte de europeos, primero, luego de personajes norteamericanos, hacia los pueblos africanos, fue con una motivación netamente comercial y puramente esclavista.
Es decir, desde entonces, la esclavitud no es consecuencia sino causa de las acciones, y el pretexto entonces será el propio racismo, la subvaloración de una etnia por debajo de otra. Si estos personajes comerciaron esclavitud porque eran racistas o si se volvieron racistas por comerciar esclavitud es algo difícil de decidir y, probablemente, sin sentido.

 

El racismo después de la esclavitud

 

Puede entenderse que el racismo que los nazis perpetraban hacia el pueblo judío europeo era esclavista, en tanto que se los forzaba a realizar trabajos -a veces hasta causar la muerte por extenuación- aun cuando ese esclavismo no era la razón principal que motivara al racismo.
Pero el racismo mantenido en Estados Unidos desde la abolición de la esclavitud, tras la Guerra de Independencia, hasta el día de hoy, en ciertos aspectos, sin ningún tipo de ventaja material no tiene precedentes, si bien se ha replicado en diferentes partes del mundo. En la misma África, los blancos residentes, criollos, surgidos de las colonias, han sometido en el racismo a la gente originaria de ese continente.
No solo organizaciones ultra-racistas como el Ku-Klux-Klan en Estados Unidos han generado el pánico; no fueron ocasionales tampoco las veces en que los pueblerinos en turba, particularmente en todo el sur del país, cometieron el linchamiento, la mutilación y todo tipo de vejámenes, a individuos negros, incluso a familias enteras, o el incendio de sus hogares.
Aún hoy, en el mercado negro se consiguen tarjetas postales originales, que retratan en fotografía escenas de linchamiento. Hasta 1930 estas tarjetas postales se vendían en dulcerías del sur del país, por monedas.
Incluso, cuando a los negros se les otorgaron algunos pocos derechos, entre ellos el voto, o la posibilidad de alistarse en el Ejército, alguno de estos últimos fueron linchados, por reaccionarios que veían en ello una ofensa al uniforme militar del país. Todo esto está documentado en diferentes documentales producidos por la BBC de Londres, uno de estos, Racism, a History (Racismo, una Historia).

 

El racismo en la actualidad

 

Circunscribirnos hoy día respecto del flagelo del racismo únicamente a lo que ocurre en Estados Unidos es cuando menos injusto, siendo que la perversión se ha extendido a todos los puntos del planeta; en mayor o menor medida ciertos sectores de las diferentes sociedades del mundo odian o rechazan, repelen a alguna etnia que le es foránea. En la revista digital Democracia (de mayo de 2010), Andrés Irazoqui recuerda cuando el celebérrimo y Premio Nobel Mario Vargas Llosa dijo "a los indios hay que civilizarlos".
Y más adelante, agrega: "Jack Dovidio, docente de la Universidad de Connecticut, especializado en el tema del racismo ha reconocido que el 80% de los norteamericanos blancos posee sensaciones racistas. Es una cifra realmente alarmante. Aunque no es un racismo xenófobo, sino más bien incorporado en un grado inconsciente por trasmisiones de enseñanzas adquiridas en el núcleo familiar, pero asimismo evidencia que como sociedad sigue estando en el debe en esta materia".
En Argentina, el diario Crónica de Buenos Aires, en su soporte digital, también en mayo de 2010, da cuenta de un libro infantil muy vendido, con un mensaje explícitamente racista. El título del libro es Cántame una Canción, de Editorial Susaeta (no ostenta autoría), que según el diario causó "furor" de ventas en la Feria del Libro de ese año, uno de cuyos "poemas" dice: "A mí me gusta lo blanco, / viva lo blanco, / muera lo negro, / que lo negro es cosa triste, / yo soy alegre, / yo no lo quiero".


Devolver la autoestima a las etnias marginadas


El problema con el racismo es que después de una historia de sometimiento en base a supuestas inferioridades y porque se mantiene la marginación al acceso a la educación, el trabajo digno, las facilidades económicas, los individuos sometidos comienzan a actuar como asumiendo esa propia inferioridad que se les endilga. Esto está estudiado, por ejemplo, por mismos sociólogos y políticos negros en Estados Unidos; devolver la autoestima a esa gente es de capital importancia para combatir el flagelo. De la gravedad de fenómeno racista se puede tener constancia y tomar conciencia en Internet, donde existe una extensa bibliografía y colección de videos de este flagelo.