domingo, 27 de noviembre de 2011

'Alien', de Ridley Scott


Una gran película, que pudo haber quedado eclipsada por la mala calidad de sus secuelas; la ciencia ficción al servicio de la psicología.


Un clásico de la ciencia ficción, de 1979, que consagró a su director, Ridley Scott, mucho antes de concebir éxitos de taquilla, tales como Lluvia Negra (Black Rain) (1989), 1492 (1992) y Gladiator (2000), entre tantas otras.
Poco tiene que ver su segunda parte, y la prolífica saga que le sucedió (hasta enfrentar finalmente al monstruo con personajes de otras franquicias), con esta película, que les diera origen.
Y es que Ridley Scott se desentendió inmediatamente de todas aquellas continuaciones, lo que en gran medida, entre otros aspectos, hizo que el primer Alien se mantuviera independiente de cualquier secuela, y en mayor importancia, aún, esto se debe a que la película fue concebida con una profundidad singular de su propuesta conceptual, lo que la aparta bastante del tipo “mera película comercial de monstruos”, precisamente lo que iban a significar sus continuaciones.

 

 “Alien, el Octavo Pasajero”

 

En Argentina, al menos, se la conoció con el subtítulo de El Octavo Pasajero; su “eslogan” publicitario decía: “En el espacio nadie escuchará tus gritos”.
El argumento, bastante lineal, por cierto, trata de un futuro remoto, donde una nave espacial mercante surca campos de estrellas, al arribo de algún destino determinado, en función de realizar algún trabajo de rutina.
La tripulación de la nave consta de siete individuos, dos mujeres, cuatro hombres y un robot de aspecto humano. La película comienza cuando la misma despierta de un estado de hibernación al que fueron sometidos, siendo que están próximos a llegar a su objetivo.
Es entonces que reciben un desesperado pedido radial de SOS, desde un planeta por cuya proximidad estarían pasando, y donde se halla algún tipo de base humana. Siguiendo los lineamientos del protocolo, desiden descender.
La nave se mueve por el espacio, parecería ser, con una lentitud de desidia. Es la primera película de ciencia ficción “realista”, donde no se ve a un piloto de la nave conduciendo como si disfrutara del paisaje, siendo como es que en el espacio no hay mayores posibilidades de distracciones.

 

Una película de atmósferas y climas; los símbolos de “Alien”

 

Casi permanentemente ambientadas las escenas en la penumbra y los claroscuros, por momentos nos parecerá estar viendo una película en blanco y negro.
De esta manera se gana un clima opresivo, claustrofóbico, a lo que los personajes parecen ser bastante inmunes.
Por cierto, destaca la apatía, la indolencia y desidia de estos personajes, en los primeros tramos de la película, connotados también de una acentuada asexualidad.
Ni bien arribados al planeta desde donde recibieran el pedido de auxilio, encuentran que todos los habitantes de la base han sido asesinados brutalmente, y una cueva donde se incuban huevos, de una desconocida especie alienígena. Informando a la computadora de la nave, se les ordena entonces tomar esos huevos y regresar de inmediato a la tierra.
Por cierto, la nave se llama Nostromo, un latinismo contractivo que significa: “Nuestro Amo”.
Es sabida la continuación de la historia. Uno de los huevos se rompe, sale un monstruo de dentro, que inocula oralmente a uno de los hombres, de lo que nacerá un monstruo aún más horrendo y terrible, en una de las escenas más terroríficas, sangrientas, escatológicas y antológicas del cine universal.

 

La simbología en “Alien”

 

Pero el monstruo – a quien en esta primera película de la saga nunca se ve detenidamente – no es el único elemento perturbador de esta película. También está la computadora “Madre”, que parece tomar decisiones bastante perversas, en relación con los destinos de aquella tripulación, y también está el robot humanoide, una versión “menor” de “Madre”.
Aquí el monstruo representa la cristalización del ego, de los egos de los distintos personajes humanos, que son los verdaderos “aliens” (alienados) de la historia, y que de pronto, al externalizarse sus egos en la figura común del monstruo, se ven obligados a “despertar”, a tomar consciencia, de sí, de los otros y del entorno (“descubren” de pronto que uno de los compañeros no es sino un robot); descubren también que son parte de un plan macabro orquestado por la empresa que los contrata, a riesgo de sus vidas, por cuya supervivencia de pronto se dan cuenta también que deben cooperar entre sí, atenderse y entenderse, romper el statu quo de su propia alienación.
Desde este punto de vista se trata del todo de una obra surrealista. Da lo mismo si la historia se pretende real o es solo una alucinación colectiva entre pacientes de algún manicomio, o la alucinación incluso de una sola persona, siendo que al final la única sobreviviente es la Teniente Ripley (la actriz Sigourney Weaver), quien protagonizará también el resto de la saga.

 

Ficha técnica de “Alien”

 

  • Dirección: Ridley Scott
  • Producción: Gordon Carroll, David Giler, Walter Hill, Ivor Powell, Ronald Shusett
  • Guion: Dan O’Bannon
  • Música: Jerry Goldsmith
  • Reparto: Tom Skerritt, John Hurt, Sigourney Weaver, Ian Holm, Veronica Cartwright, Yaphet Kotto, Harry Dean Stanton, Helen Horton, Bolaji Badejo
En definitiva, una película a la que cabe darle una oportunidad, si se ha tenido la mala suerte de dar primero con alguna de sus secuelas.