domingo, 27 de noviembre de 2011

Reportaje a Luis Adolfo Duarte Reina


Acaba de publicar su última novela, "El Hijo del Carretillero". El doble mérito de un excelente escritor, autodidacta, sobreponiéndose a su origen humilde.

 
"Tanto dolor sentía el pobre hombre al ver a su hijita, la mayor, abrazando esa muñeca; su regalo de la ultima navidad, al que ella se aferraba con fuerza exagerada, como presagiando su nueva vida llena de dureza e incertidumbre" (…)
"Con el pánico pintado en sus rostros, toda la familia se lanzó al mundo de la indigencia, los niños más que asustados, con los ojos muy abiertos, mirando sin entender, ante la indiferencia de todas las personas que a su paso los miraban sin verlos" (…)
‎"Hundiéndose cada vez más en el asco del submundo, de la ignominia y la humillación, sin ningún valor, sin respeto por sí mismos, convertidos todos en tristes subhumanos trashumantes, sin voces ni votos, sin historia, sin futuro; auténticos deshechos de los que nos alejamos lo más rápidamente posible por lo mal que huelen o por el daño que tememos nos puedan causar" (...)
Son apenas unos pocos fragmentos de la profunda y conmovedora historia que encierra la novela El Hijo del Carretillero, que hace poco publicara Babel Books Inc, de Luis Adolfo Duarte Reina, un hombre con el doble mérito de ser un excelente escritor, y haberse formado de manera autodidacta, siendo su educación académica apenas básica, dado su origen humilde. Desde Colombia, país donde nació y reside, respondió así a esta entrevista.

 

“Las dificultades para encontrar trabajo formal”

 

Pregunta: Tu novela de reciente aparición “El Hijo del Carretillero”, ¿es autobiográfica? Me decías que sufriste una infancia de pobreza. Contanos de eso, por favor.
Luis: No precisamente. El hecho es que con las dificultades para hallar un trabajo formal por la edad, 53, me mantengo trabajando en talleres de garaje, un día acá, otro allá, encima de los andenes, y eso me permite codearme con el ambiente de la calle como uno más de sus habitantes, contando además con el recuerdo de las cosas vividas por mi padre, y en mi hogar terminaron redondeando esta historia.

 

Los cuentos de la infancia

 

Pregunta: Leíste clásicos, desde “La Ilíada”,” El Cid Campeador”, hasta “Cien Años de Soledad”, de García Márquez. Me contabas que comprabas esos libros, usados, en los mercados de pulgas. ¿A qué edad empezaste a leer, y qué fue lo que te atrajo a la literatura?
Luis: Desde mi más tierna infancia. Recuerdo que camino a mi escuela había una librería, y exhibían en su vitrina coloridos cuentecitos de bolsillo, los cuales compraba después de un ahorro consagrado de las monedas que mi padre me daba para los recreos; recuerdo con gran nostalgia a Gulliver, los cuentos de los hermanos Grimm; además, claro, está el fabuloso mundo de Esopo, entre otros que se me escapan y a los que debo mis viajes fantásticos a esos mundos maravillosos, tan alejados de nuestra dura realidad, y adonde escapaba cada vez que me era posible
Pregunta: En la actualidad, ¿cómo te ganás la vida?; ¿tenés proyectos de publicar más libros?
Luis: Ya te conté que siendo restaurador automotriz, oficio venido a menos por los costos de repuestos y competencias desleales, además de la imposibilidad de acceder a un empleo formal por lo pasado de años, pues en sitios adecuados por momentos para reparaciones casuales devengo con alguna sino mucha dificultad lo justo para mis obligaciones... Y sí, claro, ahora mismo estoy dando los últimos retoques a Mis Experiencias en la Calle, la historia de un drogadicto, El Apocalipsis Denegado, un airado reclamo a la iglesia y su abusivo terrorismo apocalíptico al que ha sometido a sus creyentes; además de Abducidos, dos niños secuestrados por un ovni, con esto daremos mucho de qué hablar, levantaremos alguna ampollas.

 

Sobre la nueva política en Sudamérica

 

Pregunta: ¿Cómo ves el futuro de Sudamérica, ahora que nuestros países, Colombia, Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, parecen querer unirse en defensa de sus intereses comunes?
Luis: La unión hace la fuerza, mientras el respeto por los asuntos internos prevalezca, el apoyo comercial y cultural, nos brinda nuevos mercados y oportunidades para ofrecer productos y o servicios con ventajas para los interesados; sin embargo, es bien cierto que adolecemos de líderes que prioricen la inversión social como un buen negocio; si fortalecemos la base de la pirámide social toda la estructura se fortalece, tendremos más consumidores, que los adinerados no teman al invertir su dinero en empresa, que los trabajadores nos encargaremos de hacer fructífera su inversión, y de paso hallaremos un nivel de vida mejor.
Pregunta: ¿Qué le aconsejarías a un joven que recién empieza a escribir y que tiene ilusiones de ver su libro publicado?
Luis: Aunque no es mucha mi experiencia, si me baso en mis vivencias puedo decir que lo más importante es escribir como para tí mismo, la historia que te gustaría leer, de la forma en que te gustaría que te la contaran, dejando de lado el impulso por lo económico; quien escribe para vender sacrifica la pureza de su arte, se prostituye, no permite que su obra adquiera madurez; lo económico se dará por inercia, de seguro hallará lectores.
Pregunta: ¿Hay algo que no te haya preguntado y desees decir?
Luis: Son infinitos los motivos que impulsan al artista; sin embargo, en mi caso al combatir cuerpo a cuerpo contra la pobreza, me permite aplazar siempre los motivos ambiciosos que nos prostituyen. En ese enorme archivo de locuras utópicas que guardo en mi mente siempre me hallo dibujando mundos fantásticos pletóricos de segundas oportunidades, buscando siempre impulsar la idea de que las derrotas son apenas una etapa de preparación para el gran triunfo final. Quizá sea otra utopía de mi parte pero en verdad lo creo.


Esta entrevista se publicó primeramente en Suite101.net, el 15 de febrero de 2011