domingo, 27 de noviembre de 2011

La historia de Serú Girán


Una de las bandas más emblemáticas del rock argentino, donde Charly García desarrolló su composición a alturas de extrema calidad.


Hasta iniciados los años 80, hay que decir, los actos de censura no fueron privativos de las dictaduras militares, sin embargo es cierto que hasta el golpe de Estado producido el 24 de marzo de 1976, los artistas bien que mal habían podido campear los obstáculos.
Pero a partir de esta fecha, la persecución ideológica (devenida pronto en terrorismo de Estado), la confección de “listas negras” por parte de la dictadura y la sofisticación de los mecanismos de censura, en general, obligaron a muchos artistas a tener que exiliarse a otros países. Así, solistas como Miguel Cantilo y Moris fueron a España, Litto Nebbia a México, y bandas completas, como Arco Iris o Crucis lo hicieron a Estados Unidos. Muchos de estos músicos jamás volverían al país.

 

Los inicios de Serú Girán

 

En este contexto, luego de la disolución de Sui Generis, Charly García armó la banda La Máquina de Hacer Pájaros, en procura de encontrar mayor participación compositiva de parte de sus compañeros, y no terminar siendo, como ocurrió con Sui Generis, una especie de solista acompañado de amigos.
Luego de un par de discos realmente muy hermosos, de desarrollo del rock sinfónico que había iniciado ya con Sui Generis, y de mayor incursión en la fusión con el jazz, Charly termina también por abandonar esta banda, precisamente por volver a encontrarse con que era el único compositor, y que así el público lo reconocía mayormente como a solista, acompañado de una banda con nombre.
Luego de esto, Charly viaja entonces a San Pablo, Brasil, para proponerle al guitarrista David Lebon, que colaborara con él en Sui Generis, la formación de una nueva banda.

 

David Lebon

 

David venía con una amplia trayectoria como músico y compositor, habiendo tocado en bandas tales como Color Humano, Polifemo, Pescado Rabioso, Seleste, y habiendo grabado ya también su primer disco solista. Virtuoso guitarrista y con una voz muy personal, además de una personalidad acorde, era el compañero ideal para el deseo de Charly de integrar una banda, sin que necesariamente él tuviera que ser el líder y único compositor. Y esto es así porque el modelo de banda que Charly tomaba como ideal, era el de los Beatles, donde sus partes componentes estaban realmente integradas, contribuyendo las individualidades al todo proporcionalmente.
En 1977, Charly y David regresan a Buenos Aires, para realizar unas pocas actuaciones como dúo, sin presentar nuevos temas sino acompañándose en los de cada uno, quedando registradas las que realizaron para el “Festival del Amor”, en el estadio Luna Park, que Charly editaría en el disco Música del Alma, años más tarde.

 

De regreso a Brasil, Pedro Aznar y Oscar Moro

 

De regreso a Brasil, David le habla a Charly del bajista Pedro Aznar, a quien había visto tocar en el grupo Madre Atómica, para integrarlo al nuevo proyecto. Charly piensa también en el baterista Óscar Moro, quien lo acompañara recientemente en “La Máquina…” y colaborara en Sui Generis (además de haber sido parte de la banda fundadora Los Gatos).
Así, Pedro y Moro viajan a Brasil, a integrarse a la banda. Aznar cuenta en un reportaje que ni bien llegaron se pusieron a improvisar, y en media hora los cuatro se dieron cuenta que ya habían integrado la banda. Enseguida se pondrían a componer, Charly y David, en colaboración y por separado, y ese año participarían en el Festival de Jazz de Río de Janeiro, donde se codearían con los Weather Report y Con Pat Metheny.

 

“Serú Giran”, el disco homónimo

 

En 1978 la banda viene a la Argentina, a radicarse ya definitivamente. Presentan el disco Serú Girán, que le da nombre a la banda, y a un tema de Charly, todo compuesto con palabras inventadas; el resto de las canciones de la placa, en su mayoría, toman para sus títulos de las palabras de esta primera canción; Seminare, Cosmigonón, Eiti-Leda (que se había presentado en la película Adiós Sui Generis (1975), de Bebe Kamin, como Nena.
El disco es principalmente de rock sinfónico y de baladas acústicas, destacando la participación proporcional de todos los integrantes, en la voz de David y en los arreglos sofisticados del bajo de Aznar, principalmente, cohesionado todo con el sello de calidad interpretativa de Charly, en los teclados, y la batería de Moro, siempre dispuesto a contribuir generosamente a la canción, no a limitarse a su función rítmica.

 

“La Grasa de las Capitales” y “Bicicleta”

 

En 1979 lanzan La Grasa de las Capitales, parodiando con la cubierta del disco el estilo de la tapa de la revista Gente (una revista que aún se publica, muy al estilo de la Hola española) y un año más tarde aparece Bicicleta, tomando el nombre que Charly quería para la banda, pero David y Aznar lo resistieron, prefiriendo el de Serú Girán.
Con estos discos el grupo madura, al punto de ser reconocidos como a “los Beatles argentinos”; se permiten fusionar con el jazz, aires folklóricos y aún mantener el más fresco rock’n’roll. En este período es que Charly logra momentos cumbres en su obra compositiva, con un vuelo poético, por momentos surrealista, que no iba a volver a lograr.
También Aznar empieza a componer, aunque canciones un tanto alejadas del estilo de la banda, algo que reconocería como un error años más tarde.

 

“Peperina” y “No Llores por mí, Argentina” (no es la canción de la ópera Evita)

 

En 1981 publican Peperina, el nombre de una infusión argentina, pero a la vez un guiño al Sgt.Pepper’s… de los Beatles. Para muchos es el mejor disco de la banda.
En 1982 a Aznar le sale la oportunidad de ir a tocar con Pat Metheny. García y Lebon deciden entonces desarmar la banda, por lo que se publica un disco despedida, No Llores por mí, Argentina, un disco bastante olvidable, pero en el que se destacan el tema homónimo, y una versión del rock Popotitos.
En 1992 se realiza el regreso oficial de la banda, con disco nuevo en estudio y álbum en vivo.