jueves, 24 de noviembre de 2011

"El Ultimo Recreo", de lo mejor de la historieta argentina


De una novela gráfica es que trata este artículo, cuyos autores fueron Carlos Trillo y Horacio Altuna, referentes indiscutidos del género en el país.

 
El Ultimo Recreo es una de las mejores novelas gráficas argentinas, que, por episodios primero, empezó a ser publicada en 1982, en la revista española de comic, 1984, y poco más tarde en la revista argentina del mismo tipo, Super Humor.
El Ultimo Recreo es una muestra del enorme talento de sus autores, Carlos Trillo (guión) y Horacio Altuna (dibujos) y un ícono de la cultura argentina de la época de la última dictadura militar.
Es justo resaltar que durante esa época nefasta del país el mundo de la historieta argentina fue uno de los principales focos de resistencia cultural al régimen.

 

La trama

 

La historia que narra la novela transcurre en un futuro no muy lejano, se infiere de las características culturales, meticulosamente descriptas por el hiperrealismo casi fotográfico de las ilustraciones de Altuna, en algún lugar del interior de los Estados Unidos, luego de una guerra bacteriológica en que murieran todos los humanos con actividad sexual, es decir, los adultos, por lo que los sobrevivientes se verán constituidos nada más que por niños, púberes y adolescentes aún vírgenes, y hasta un adulto eunuco, que jamás tuviera vida sexual.
Pronto, los mayores de esta nueva civilización descubren que, indefectiblemente, mueren todos aquellos que se entregan a sus primeras pulsiones sexuales, al entablar por primera vez contacto de esta índole, como por una suerte de irradiación aún latente en el entorno, cuya causa fueron las armas bacteriológicas, y por lo que en lo sucesivo deberán “resistir a la tentación”, con todo lo que de simbólico la circunstancia implica.

 

Una obra metafórica

 

Con una fuerte influencia de El Señor de las Moscas, de William Golding, la novela es una fuerte denuncia de la condición humana, de su vulnerabilidad frente al destino, del desasosiego de la existencia y la lucha por la supervivencia.
Con climas por momentos melancólicos, depresivos, la ilustración en blanco y negro se ajusta al ambiente opresivo y el espíritu pesimista de la obra.
Hasta el final, no parece haber esperanza de cambio, y toda la línea argumental se sostiene en la descripción de episodios, que no son sino matices de una misma experiencia y estado de cosas. Los personajes simplemente se limitan a sobrevivir (con un sentido lúdico propio de los niños, también, y que le aporta un sesgo cuando menos curioso a la historia) y a esperar por un cambio de condiciones que no saben si llegará.
Resulta conmovedor el contraste de sentimientos, entre los niños que se alegran de la libertad de pronto ganada, ya definitivamente imposibilitados de la atención y observación de los adultos, y el sentimiento de abandono y desprotección, de soledad, por causa de lo mismo.
La sátira a la sociedad real y moderna, se da con particularidad en el personaje llamado “Andrea del Cuore”, alter-ego grotesco de la actriz argentina Andrea del Boca, reconocida como una de las más grandes protagonistas de telenovelas, de todos los tiempos.

 

Los autores

 

Carlos Trillo, nacido en 1943, es guionista de comics, editor y periodista. Se inició en la mítica revista Patoruzú, en 1961, habiendo luego colaborado en revistas tales como Satiricón y Mengano, publicaciones ambas argentinas y de humor político, entre otras.
Horacio Altuna es dibujante y también guionista, nacido en Córdoba, Argentina, en 1941, habiendo trabajado con guionistas del prestigio de Robin Wood y Héctor Oesterheld, para la también mítica revista de historietas argentina, El Tony.
Juntos, Trillo y Altuna crearon comics que se volverían clásicos de este género, como fueron El Loco Chávez, Las Puertitas del Sr. López (esta última llevada al cine). Charlie Moon, Tragaperras y Merdichesky son otras de sus obras en co-autoría.