martes, 29 de noviembre de 2011

Astrología: Estrellas fijas y asteroides


La consideración de estos elementos en el campo de la astrología ha sucitado, acerca de su validez, enormes polémicas, nunca resueltas de ningún modo.


Se trata de elementos secundarios a considerar en el campo de la astrología, si bien muchos astrólogos emplean o prestan alguna atención a estrellas fijas y asteroides, no obstante son de muy dudosa aplicación, funcionamiento y naturaleza, mayormente por desconocimiento, ignorancia al respecto.

 

Estrellas Fijas

 

No existe mayor información acerca de estas, desde los tratados de la antigüedad, si bien en la actualidad existe alguna bibliografía que se ocupa.
Lo poco que dicen al respecto – modalidad, influencia – los viejos tratados, entre ellos el de Ptolomeo, el Tetrabiblos, al día de hoy al menos suena terriblemente pesimista, incluso supersticioso; son tantas las estrellas y tan funestas las situaciones que deparan – al considerar de tan poca información – que solamente de observarlas, con el solo tránsito mensual de la Luna deberíamos advertir que vivimos de calamidad en calamidad, a menos que su disponibilidad se halle bajo ciertas condiciones por nosotros ignoradas, pues sí es posible que ciertos fenómenos y situaciones, llegado el caso, solo se expliquen por la acción de una Estrella Fija. En todo caso, se habrá de admitir esta posibilidad – buscando verificar – agotados ya todos los recursos y técnicas secundarias que de mejor manera se disponen, y cuando ya de ninguna manera entonces pueda justificarse la realidad de un fenómeno o suceso aislado.
En la antigüedad, es muy posible que adjudicaran influencias a las Estrellas Fijas, en los hechos, en casos en que hoy lo haríamos respecto de Urano, Neptuno y Plutón, es decir, por ignorancia de la existencia de estos astros. Igualmente debemos admitir como muy probable la influencia de las estrellas fijas, cuando alguna de estas se presenta conjunta al Ascendente, o a algún planeta, y el sujeto de estudio presenta alguna minusvalía física evidente.
Quienes profundizan en su estudio, dicen que las estrellas fijas funcionan como “interruptores” de los planetas con los que contactan, bien “encendiendo” (potenciando) la influencia del planeta dado, bien “apagando” (neutralizando a esta). Es aconsejable entonces la verificación cuando fallamos en un pronóstico que estábamos altamente seguros iba a ocurrir, o por lo contrario, cuando sucede algo completamente imprevisto, en la vida de una persona de quien veníamos realizando un seguimiento de su carta.
Solo se emplean aspectos mayores para su uso, trígonos, cuadraturas, oposiciones y conjunciones, con un orbe de no más ni menos de 1º.

 

Aspectos astronómicos de las estrellas fijas

 

Desde ya, se las denomina así, a partir de que a simple vista no se observa movimiento de manera alguna, si bien, debido a la precesión de los equinoccios, actualmente se sabe que estas experimentan aparente de cincuenta segundos de arco por año.
Habiendo ya catalogadas más de mil quinientas de estas estrellas, quizás resulte algo ridículo que en astrología apenas se considere la existencia de unas cuarentaiocho, que son las que se conocen desde la antigüedad.
Algunas de ellas son: Alpherat (14º 06’ de Aries); Algol (25º 58’ de Tauro); Polar (28º 22’ de Géminis); Sirio (13º 54’ de Cáncer); etc.

 

Los asteroides

 

Los asteroides o planetoides, son pequeños planetas, que aparecen masivamente en el espacio, mayormente entre las órbitas de Marte y Júpiter, lo que en su conjunto es llamado por los astrónomos “cinturón de asteroides”.
En realidad y en principio, la astrología no debería de distinguir entre planetas y planetoides, en tanto que cualquier cosa que mantenga órbita y elípticas propias se le considera planeta (como ocurre, sin ir más lejos, con el Sol y la Luna, o Plutón, aún cuando los astrónomos hayan decidido hace poco no se trata más de un planeta, por consideraciones exclusivas de su ciencia).
Es posible que no fuera sino hasta 1801 que no se descubriera un asteroide propiamente dicho, el planetoide Ceres, descubierto por Giuseppe Piazzi, si bien ya Johannes Kepler buscaba la existencia de otros planetas, en particular, uno que suponía se hallaba entre Marte y Júpiter.
En la actualidad la cantidad de planetoides existentes se calcula en más de 100.000, habiendo datos ciertos de unos 4.000; sin embargo, en astrología no se toman en consideración a más de treinta.

 

Aspectos astrológicos de los planetoides

 

Ocurre como con las Estrellas Fijas, que siendo los asteroides muy del estudio y aplicación de algunos astrólogos, para la mayoría, excepto el caso de Quirón, en su conjunto no es un tema que revista demasiada importancia, no por mucho más que porque no existe mucha información confiable al respecto.
Es muy probable que los asteroides representen cada uno aspectos muy secundarios, matices, del inconsciente humano, personal y colectivo, muy difíciles de verificación.
Lo cierto es que hasta la aparición de Quirón, en 1977, ningún asteroide hasta entonces descubierto por los astrónomos había aportado nada muy significante a la materia astrológica.
Sin embargo, los primeros asteroides catalogados recibieron nombres de personajes de la mitología griega. Seguramente estudiando esos mitos respectivos, por analogía se llegue a conclusiones acerca de la naturaleza de cada uno de ellos.
También es cierto que determinado momento se acabaron los nombres mitológicos, y los asteroides pasaron entonces ya a recibir cualquier nombre. Tampoco podemos decir porqué si los nombres son adjudicados por astrónomos, a los astrólogos les concuerdan los mitos con las influencias observadas.
“Sincronicidad”, quizás explicara Carl Jung, y será por eso que luego los ocultistas y esotéricos luego somos culpados de usar a este psicoanalista para la explicación de casi cualquier cosa.
Algunos asteroides considerados por la astrología: Ceres, Pallas, Juno, Vesta, y el ya nombrado Quirón.